La clásica paralización de la Administración en época electoral se ha tornado en inmovilización absoluta en lo que respecta al Ayuntamiento de Barcelona. La permisividad del equipo de gobierno que comanda Ada Colau ha animado a grupos antisistema a lanzar una ofensiva en toda regla para okupar edificios, a sabiendas de que la alcaldesa no moverá ni un dedo para evitarlo. Y menos durante una contienda electoral. En las últimas semanas, grupos anarquistas han asaltado tres edificios en la capital de Cataluña. Y uno de ellos es propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, lo que enrarece aún más la situación y deja en evidencia a los responsables municipales. La alcaldesa, mientras, mira hacia otro lado.

Porque a Colau se la toman a broma.  “El Ayuntamiento alega en medios de comunicación que quiere negociar con nosotros. Estamos dispuestos a ello bajo dos condiciones. Que se disuelva el Ayuntamiento y que nos entreguen las armas. Si no aceptan, desalojos son disturbios”, lanzaba hace unos días un grupo del centro okupado Mayday en una hilarante campaña en la que se reían de la primera edil.

Emitían, asimismo, un vídeo con la voz camuflada en la que se apreciaban dos encapuchados leyendo un comunicado y, de fondo, una pintada muy sugestiva: “La Colau es buena persona”. En el vídeo, además, lanzaban una velada amenaza: “En caso de que no acepten nuestras condiciones y nos desalojen, nos vemos en las calles el mismo día en Rambla del Raval a las 7 y media de la tarde”.

UNA GESTORÍA DE LA OKUPACIÓN

Pero el movimiento okupa no se está quieto y ha conquistado baluartes señeros durante las últimas semanas. Como el de la calle Sant Bernat, un inmueble okupado que han convertido en una especie de gestoría. Se trata de la Oficina per l’Okupació, en la que se da “asesoramiento legal y técnico sobre la ocupación de espacios abandonados”. Este inmueble, de propiedad municipal, ha tenido una azarosa historia. En 2016 fue okupado y se instaló en él una “Residencia de Estudiantes Autogestionada”. En diciembre de aquel año, fue desalojado, pero apenas unos días después fue asaltado de nuevo, a pesar de graves daños estructurales que padecía el edificio. Ahora, finalmente, se ha convertido en la Oficina per l’Okupació.

No es el único inmueble intervenido por los antisistema: otro local en la calle Unió, justamente tras la sede de la Guardia Urbana en Ciutat Vella es un hito en la lucha antisistema. Se trata de un edificio colindante con las oficinas policiales, en el que hay desde delincuentes con antecedentes penales hasta menas y desde el que incluso se tiene acceso a las dependencias de los urbanos. Una situación que incomoda a los agentes, que han sido amenazados e insultados por los ocupantes del inmueble vecino. Otro edificio en Ciutat de Granada, el último en sucumbir a los intereses de estos grupos, según ha podido conocer Metrópoli Abierta.

SENTENCIA JUDICIAL

En Barcelona, el movimiento okupa ha tenido trabajo llamando a concentraciones para parar desalojos. Uno de ellos es el de Puntales II, en la calle Independència. “Egnatia nos quiere desalojar. Nosotras nos quedamos”, rezaba un pasquín emitido la pasada semana. “Puntales II Resiste. Paremos el desalojo”. Este martes 21 de mayo, hubo concentración durante toda la mañana en la sede del inmueble okupado. Sin embargo, el desalojo se llevó a cabo e incluso acabó con un detenido por los Mossos.

Los antisistema se quejan de que en una semana se han producido tres desalojos: uno en la Barceloneta, otro en Sants y otro el de la calle de la Independència. También denunciaron que un directivo de Services Barcelona había contratado a la compañía Desokupa para vaciar un edificio. El desalojo se tenía que llevar a cabo este viernes. Sin embargo, el jefe de Desokupa, Daniel Esteve, dijo que finalmente no llevarían a cabo el desalojo porque el propietario de la finca había ganado una sentencia judicial y serán los Mossos quienes lleven a cabo la desokupación. 

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