Ni las campañas de sensibilización ni los exhaustivos controles de velocidad son suficientes para poner fin a los accidentes mortales en las carreteras. Las muertes de motoristas son las más alarmantes en Barcelona, una de las ciudades europeas con más motos por habitante: 183 por cada mil, que suman un total aproximado de 300.00 solo en la ciudad, sin contar el área metropolitana.

En 2018, 21 personas fallecieron en la Ciudad Condal en accidentes de tráfico frente a las 12 que perdieron la vida en 2017. El incremento de un 75 % interrumpió la evolución positiva de la seguridad viaria en la capital catalana en los últimos tiempos. Sobre todo, poniendo el foco en los motoristas y los viandantes, que son las principales víctimas en la siniestralidad.

ESTE AÑO SUPERA YA EL TOTAL DE 2017

En lo que llevamos de año, en Barcelona ciudad han fallecido 13 personas en las carreteras. Este número ya supera la cifra de 2017 y la tendencia indica que se podría llegar (e incluso superar) los datos de 2018. En las últimas 48 horas, ha habido dos nuevas víctimas. Los dos eran motoristas y los dos han fallecido en el mismo tramo de la Ronda Litoral.

La preocupación por el aumento de la siniestralidad es máxima. Según datos del RACC, los motoristas se ven implicados en el 40 % de los accidentes de tráfico que ocurren en las zonas urbanas. De hecho, en el último Fórum Barcelona de Seguridad Viaria se propusieron algunas medidas que a día de hoy siguen acumulando polvo en la mesa. Por ejemplo, crear carriles exclusivos para motos o limitar su velocidad máxima a 30 kilómetros por hora en las ciudades.

En esta misma línea opina la Guardia Urbana: también apuesta por reducir la velocidad máxima en la ciudad hasta los 30 km/h en la mayoría de las vías. Tan solo se podría circular a una velocidad máxima de 50 km/h en aquellas vías que sean suficientemente anchas y se consideren arterías básicas para permitir la fluidez del tráfico.

Tal como se desprende del último análisis del Ayuntamiento de Barcelona en materia de siniestralidad, los accidentes se suelen producir por distintos motivos. Entre las principales directas resalta la falta de atención, no respetar las distancias, hacer un giro indebido y desobedecer un semáforo. Entre las indirectas, la alcoholemia, el mal estado de la calzada y el exceso de velocidad.

LA PROVINCIA CON MÁS ACCIDENTES MORTALES

Hasta junio, la provincia de Barcelona se coronó –junto a Tarragona– como la que sufre más accidentes de tráfico mortales de toda Cataluña. Hasta el momento, 21 personas han muerto en las carreteras de la capital catalana en lo que va de año, las mismas que en Tarragona. Le siguen Girona (12) y Lleida (9). Cabe recordar que el Eixample es el distrito con más siniestralidad de toda España.

Vehículos circulando por la Ronda Litoral / HUGO FERNÁNDEZ



La Dirección General de Tráfico (DGT) aconseja a los motoristas revisar bien el equipo así como las distintas partes del vehículo. Por otro lado, recomienda “mirar a lo lejos y hacia los lados”, no olvidar el ángulo muerto, reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y descansar con más frecuencia.