Las diez pancartas que cuelgan de los balcones dejan claro la postura de los vecinos del número 476 de la calle Còrsega. “Aquí no queremos un club de cannabis”, se lee en las telas reivindicativas. El clamor es unánime. Todos los vecinos de este inmueble de Gràcia rechazan el local de fumadores. La situación se repite en el 67 de la calle Marquès de Sentmenat (Les Corts) y en el pasaje Marimón (Sarrià Sant Gervasi) donde el local ya está en funcionamiento. Vecinos de los tres edificios denuncian que los clubes no cumplen la ordenanza municipal y han aunado esfuerzos para, o bien impedir su apertura, o cerrarlo.

El pasado enero el restaurante Koxkera, en Marquès de Sentmenat, bajó las persianas por última vez. A finales de agosto empezaron unas obras de reforma en su interior. Los propietarios contaban con el permiso del Ayuntamiento para construir un club social privado de fumadores de cannabis. En los últimos tres años, estos locales se han multiplicado por la ciudad después que el gobierno de Ada Colau aprobara en 2016 una ordenanza para regular su actividad.

A 100 METROS DE UN COLEGIO

Uno de los requisitos para instalar un local de fumadores es que debe estar situado a una distancia mínima de 150 metros de un colegio en el caso antiguo y 100 metros en el resto de la ciudad. Salvador Julve, vecino del edificio, denuncia que el futuro local se encuentro a menos de 100 metros de un centro de formación superior. “No es normal que se margine a la juventud. El Ayuntamiento debería proteger a todo tipo de estudiantes”, señala, criticando que la ordenanza solo contemple los centros de enseñanza obligatoria.

El director del Centro de Estudios Sant Francesc envió una carta al consistorio donde deja claro su “desacuerdo” con el local argumentando que no lo ve “oportuno”  ya que a menos de 100 metros hay estudiantes menores de edad a partir de los 15 años. Julve también argumenta que cerca del local hay un comedor social donde acuden personas drogodependientes.

196 CLUBES DE CANNABIS

Julve lidera la protesta de su inmueble. De momento, ha pedido una reunión con la alcaldesa Colau, rechazada por “motivos de agenda”, se ha reunido con la gerente del Ayuntamiento de Les Corts y ha contactado con la Agencia Catalana de Salud Pública para conocer su opinión sobre la legalidad de este club. En una carta, el consistorio sí señala que “alcaldía no tiene atribuciones para valorar directamente la tramitación abierta por otros departamentos del Ayuntamientos”.

El antiguo restaurante Koxkera acojerá un local de fumadores de marihuana



Con 43 y 37 clubes, respectivamente, Eixample y Ciutat Vella son los distritos con más locales de estas características. En poco más de tres años han abierto 196 en toda la ciudad, aunque algunos han cerrado por no cumplir con la ordenanza. En la calle Còrsega, las obras del futuro local empezaron en julio. Cuando en los vecinos lo supieron, cambiaron los estatutos de la comunidad para prohibirlo.

TRÁFICO DE DROGAS

“Los clubes se han convertido en tapaderas para el tráfico de drogas y el blanqueo de dinero”, afirma Paco González, vecino del inmueble. “Tenemos cuatro escuelas públicas a 200 metros y la juventud sería propensa al trapicheo”, se queja. El edificio, construido en los años 60, tiene nueve plantas, y ha sufrido episodios de aluminosis con problemas en la estructura.

La construcción de una chimenea, obligatoria para expulsar el humo de los porros, pondría en serio peligro el inmueble, según indica el informe de un arquitecto. “Desaconseja totalmente la instalación de la chimenea porque no da ninguna garantía”, insiste González. En el caso de Les Corts, los vecinos informaron al consistorio que no habían autorizado la instalación de la chimenea.

FONDO DE INVERSIÓN

Detrás de estas dos salas de fumadores figuran asociaciones, como pide la ordenanza, que especifica que en estos locales no puede haber un lucro económico. En la calle Còrsega, González asegura que un día se presentó un hombre afirmando que representaba a un fondo de inversiones de Panamá. “Han visto un nicho de negocio con este tipo de cosas”, alerta este vecino.

En la calle Manuel de Falla (Sarrià) los vecinos frenaron la apertura de un local cannábico /JS



En Sarrià-Sant Gervasi, varios coches de alta gama aparcan continuamente enfrente del local de cannabis abierto recientemente en el pasaje de Marimón. Los vecinos también rechazan este local y apuntan que los dueños son rusos. Julve señala que, en su caso, que uno de los socios del futuro club es inglés por lo que le hace sospechar.

Los vecinos de Gràcia y Les Corts avisan que no descansarán hasta impedir la apertura de estas asociaciones. En la calle Còrsega cuentan con el apoyo de la Asociación de Vecinos Sagrada Familia y, en Marquès de Sentmenat, Julve prepara ya la documentación para enviar su protesta al Defensor del Pueblo. Este vecino recuerda que en octubre, la presión vecinal en Sarrià consiguió frenar la apertura de un club cannábico cerca de una guardería.

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