Preocupación compartida entre los sindicatos y la patronal del sector de la seguridad privada (ACAES) por el intrusismo laboral de familias y clanes en la vigilancia de obras tanto públicas como privadas. Son, alertan, cada vez más los recintos en construcción que aparecen desiertos, sin vigilantes presentes y con solo un cartel verde y azul con la rueda del carro roja.
"La seguridad de esta obra está a cargo de" y aquí, el nombre de la familia que ostenta el servicio. El sindicato ADN Sindical Seguridad y Servicios de Catalunya ha remitido al Ayuntamiento de Barcelona una batería con hasta doce denuncias, cada una correspondiente a una obra de la capital catalana en la que se da esta situación.
Empresas ilegítimas
Denuncian que se trata de un incumplimiento de la Ley de Seguridad Privada, pues estos actores no son empresas legítimas, no poseen las licencias necesarias para llevar a cabo la función y, sus trabajadores, en muchos casos, no tienen la formación necesaria.
Además, la práctica supone un claro intrusismo y competencia desleal hacia las compañías del sector que sí cumplen todos los requisitos para garantizar un servicio de seguridad profesional. No solo eso, sino que detectan "casos de extorsión y amenazas, en los que se atribuye la seguridad a estas bandas, pues la alternativa son robos en las obras", añade la gerente de la patronal, Anna Aisa.
Cartel de seguridad con la bandera romaní en unas obras de Barcelona
Coinciden con el sindicato en que los casos más graves se dan con las obras públicas. Y es que "de la administración se espera una excelencia y un respeto a la legalidad. Son el espejo en el que se ha de reflejar el sector privado".
Sin embargo, la patronal teoriza que "desconocen la situación". "La administración hace una licitación, que se adjudica a un contratista. Este, una vez la ha obtenido, es el encargado del servicio de seguridad, que se subcontrata", desgrana.
Posibles soluciones
"Una forma de solucionarlo podría ser a través de cláusulas en los pliegos en los que se especifique si la obra requiere de dicho servicio de vigilancia. Con esa cláusula, la administración tiene la puerta abierta a hacer un seguimiento del contrato y fiscalizar las obras", añaden.
Sin embargo, "hay que decir que esta es muy diligente con las denuncias y rápidamente se envía a Mossos d'Esquadra a investigar. El problema es que llegan y no ven a nadie. Suelen estar vacías, por lo que la única acta que se puede levantar es que no hay nadie, lo que dificulta la interposición de sanciones".
Cartel ´de seguridad con simbología romaní en unas obras de Barcelona
"Permitir este tipo de anuncios a través de los carteles, que entendemos que son ilegales, abre la puerta a que presuntas bandas blanqueen dinero y que el ciudadano normalice y relacione los carteles con la seguridad, y eso no da seguridad", pondera el sindicato.
"Respetamos completamente la bandera gitana. Aquí lo que ocurre es que hay unas bandas que se están repartiendo Barcelona y se esconden tras este símbolo para llevar a cabo actividades ilícitas", sentencian.
La vuelta de una tendencia
ADN desgrana que han visto una docena de obras en las que se reproduce esta situación en la capital catalana. También se han localizado casos en otras urbes, como Castelldefels, Santa Coloma o Badalona, entre otras.
Obras en Barcelona con cartel de seguridad con simbología romaní
Aisa, por su parte, cuenta que esta práctica era común antes de la crisis de 2007 y que a raíz de la crisis se relajó. No obstante, desde hace "unos dos o tres años, coincidiendo con la apuesta por la construcción de mucha vivienda, se está sintiendo un repunte".
Además de las denuncias, ADN ha solicitado una reunión con representantes municipales para encontrar una solución. Por su parte, desde la Generalitat ya han iniciado investigación de todos los casos recientemente denunciados.
