La Inspección de Trabajo ha dictado una sanción ejemplar contra la cosificación de la mujer en el ámbito laboral. El organismo ha multado con 30.000 euros al obrador Bakers Panadería, situado en Barcelona, por una campaña publicitaria que ha sido calificada de "sexista" y constitutiva de una "infracción muy grave".
El motivo de la sanción es la proyección de un vídeo promocional, tanto en el interior del local como en redes sociales, en el que aparecían modelos jóvenes vestidas únicamente con lencería, en posturas provocativas y amasando pan o cubiertas de harina. Según la resolución, estas imágenes atentaron directamente contra "la intimidad y la consideración debida a la dignidad de las trabajadoras de la panadería".
Un "efecto llamada" denigrante para la plantilla
La gravedad del asunto radica no solo en el contenido del vídeo, sino en las consecuencias directas que tuvo para las empleadas del establecimiento. El expediente recoge testimonios que confirman un aumento de clientes y curiosos que, atraídos por el anuncio —visible desde la calle—, se agolpaban en los grandes ventanales de la panadería para "observar a las trabajadoras".
Productos de una panadería de Barcelona en una imagen de archivo
Para la Inspección, el vídeo funcionaba como un "mero reclamo sexual" con el único fin de captar ventas, cosificando el cuerpo femenino y desvinculándolo totalmente del producto comercializado, el pan y la repostería rusa. Esta estrategia publicitaria expuso a las empleadas a una situación de escrutinio público que vulneró su integridad moral, asegura el organismo.
El "consentimiento" no exime a la empresa
La empresa intentó eludir la sanción alegando que las imágenes "no eran degradantes ni discriminatorias" y presentó como prueba un documento interno titulado "reglamento sobre la familiarización de los trabajadores con el vídeo publicitario y el registro de su consentimiento".
Sin embargo, la Inspección ha rechazado de plano este argumento, negando cualquier valor jurídico a dicho papel. La resolución subraya que la dignidad de las trabajadoras no es negociable y señala, además, un agravante: la compañía incumplió su obligación legal de ofrecer e impartir a la plantilla la formación necesaria para la protección integral contra las violencias sexuales.
Una panadería en una imagen de archivo
Denuncia sindical
El escándalo saltó a la luz pública el pasado mes de marzo, cuando la denuncia de una madre de los colegios cercanos —Salesians Rocafort y Joan Miró— encendió todas las alarmas: su hijo, cliente habitual en las meriendas, había alertado en casa de que en la panadería ponían "un vídeo pornográfico".
El sindicato CCOO presentó la denuncia después de que una vecina alertara de la aglomeración de hombres mirando a través de los cristales del local mientras se reproducía el vídeo en bucle. La denunciante aseguraba
La controversia escaló rápidamente al plano institucional, enfrentando al propietario, que se negaba a retirar las imágenes alegando que no eran ofensivas, con el Institut Català de les Dones y asociaciones vecinales, quienes denunciaron la "cosificación" de la mujer y la gravedad de exponer ese contenido "erótico" en un escaparate visible para los menores del barrio. Finalmente, el dueño acabó retirando el anuncio ante la amenaza de cierre o sanción por parte del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya.
Desde el sindicato han celebrado hoy la multa de 30.000 euros, considerándola un paso necesario para erradicar prácticas empresariales que utilizan el cuerpo de la mujer como mercancía y ponen en riesgo la seguridad y el bienestar emocional de las trabajadoras.
La resolución, aseguran, pondrá fin a "una situación que vulneraba la integridad moral de las trabajadoras".
