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Este viernes, 20 de febrero, se cumple un mes del terrible accidente en Gelida (Barcelona) que sacudió a todo el país. A escasos días de la tragedia de Adamuz, que dejó 46 fallecidos y cientos de heridos, un nuevo descarrilamiento en la R4 de Rodalies paralizó Catalunya.

Ocurrió sobre las 21:23 horas de la noche y unas horas después se confirmó que había un fallecido: Fernando, un maquinista en prácticas de tan solo 27 años que se encontraba en la cabina en ese momento. Además, hubo decenas de heridos, algunos de ellos graves.

¿El detonante? Un muro de contención de la autopista AP-7 se desplomó sobre las vías --en un tramo entre Sant Sadurní d'Anoia y Gelida-- debido a la presión del agua acumulada por el intenso temporal de lluvia.

Bomberos en declaraciones a los medios tras el accidente del tren en Gelida GALA ESPÍN

Imposible detener el convoy

Según el informe preliminar de la CIAF (Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios), el maquinista solo tuvo cinco segundos y una distancia de 50 metros para reaccionar: fue materialmente imposible detener el tren antes del choque.

Además, el muro se encontraba inclinado a unos 45 grados en el momento del impacto, condición que provocó que el hormigón se incrustara directamente en la cabina del tren.

Los Mossos d'Esquadra y Adif mantienen la investigación abierta para averiguar por qué no se detectó el riesgo de colapso del muro de la AP-7, cuya titularidad y mantenimiento son puntos clave del conflicto político que desató la desgracia de Gelida.

Tensión política en Catalunya

Lo que comenzó como una tragedia técnica y humana se transformó rápidamente en un catalizador del malestar social por el estado de las infraestructuras.

El accidente puso a Rodalies en el centro de los debates políticos en Catalunya y, a su vez, coincidió con la baja médica de Salvador Illa, presidente de la Generalitat.

Su vuelta a la agenda política este lunes, 16 de febrero, estuvo marcada, en gran parte, por la crisis ferroviaria. En su primera comparecencia tras su ausencia, aseguró que estaba plenamente dedicado a reforzar los servicios públicos y las infraestructuras, con especial incidencia en Rodalies por la alta expectación al respecto.

En su lugar, la consellera de Territorio, Sílvia Paneque, asumió un papel fundamental para blindar al Govern del PSC frente al desgaste social. Tras el accidente, la consellera endureció su discurso y calificó el estado de la red como una "normalidad perversa" fruto de décadas de desatención.

Mientras tanto, los partidos y entidades independentistas "aprovecharon" el accidente para relanzar su mensaje de falta de inversión crónica por parte del Estado.

La consellera de Territorio, Sílvia Paneque (d), durante la reunión de seguimiento de la situación ferroviaria convocada en la Consellería de Territorio de la Generalitat David Zorrakino - Europa Press

De la Generalitat al Ayuntamiento

Desde el Ayuntamiento de Barcelona, la oposición también utilizó Rodalies como 'lanza' contra Jaume Collboni, a quien acusaron de "falta de liderazgo".

Rápidamente, el alcalde --y presidente del Área Metropolitana de Barcelona-- pasó de la condolencia a la exigencia y pidió a los distintos gobiernos que lleguen al final de la cuestión y, una vez hecho, "se depuren responsabilidades en Adif y Renfe".

En medio de una guerra política que implicó --y relaciona-- a todas las instituciones responsables, el terrible accidente dejó a los ciudadanos sin Rodalies durante más de 72 horas y los retrasos e incidencias se multiplicaron.

Inspección tramo a tramo

El accidente de Gelida coincidió con otro descarrilamiento casi simultáneo --sin heridos-- por desprendimiento en la R1 entre Tordera y Maçanet.

En este contexto, Renfe y Adif suspendieron todo el servicio de Rodalies en Catalunya para realizar una inspección tramo a tramo que se alargó más de lo previsto.

Con la revisión finalizada, a la que los maquinistas exigieron acudir, el sindicato SEMAF convocó paros --que posteriormente se desconvocaron-- en toda la red ferroviaria de España. Reivindicaron que ya habían advertido a Rodalies --horas antes del accidente-- sobre el riesgo de caída de objetos y árboles por el temporal.

Los Mossos d'Esquadra, en la "zona cero" del accidente para iniciar la investigación GALA ESPÍN Barcelona

Crisis sistémica

La sensación de malestar en la Gran Barcelona continúa. La crisis se interpreta como sistémica y la reapertura parcial, las incidencias y las operaciones condicionadas por seguridad marcan el día a día de los múltiples ciudadanos que dependen de un servicio en el que ya "no confían".

Para paliar las afectaciones a los usuarios, el Govern lanzó un abono gratuito de 10 viajes válido en todas las zonas --acordado con Renfe-- para viajar hasta que Rodalies funcione con normalidad.

Limitaciones de velocidad

A pesar de que en un principio se planteó que el billete sería válido hasta el 24 de febrero, este jueves, 19 de febrero, se ha anunciado la prórroga hasta el 15 de marzo debido a que el servicio "está todavía lejos de volver a la normalidad".

A finales de este mes se prevé terminar con la mitad de limitaciones de velocidad, que actualmente se aplican en 78 puntos. Así, a lo largo de marzo, quedarían unos 35 "puntos críticos" para solventar, con especial incidencia en el corredor de la R2 Sud, "uno de los más afectados" según explicó Paneque.

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