La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau (i), el ministro de Cultura Ernest Urtasun (c) y el secretario primero de la Mesa del Congreso, Gerardo Pisarello (d), se saludan,

La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau (i), el ministro de Cultura Ernest Urtasun (c) y el secretario primero de la Mesa del Congreso, Gerardo Pisarello (d), se saludan, EFE/Alberto Estevez

El pulso de la ciudad

Los comunes recelan de Podem: la (casi) imposible candidatura conjunta en Barcelona

“Si fue imposible la cohabitación en el pasado, no lo será en el futuro, porque Colau no ha rehecho puentes”, dicen desde sectores de la izquierda

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El frente de izquierdas pregonado por algunos dirigentes políticos como Gabriel Rufián es muy difícil en Barcelona. El portavoz de ERC en el Congreso ha sondeado a las distintas formaciones que podrían integrar ese frente, pero se ha encontrado con un gran vacío.

Pese a la buena disposición que públicamente muestran dirigentes de los partidos de izquierdas, como en la cumbre barcelonesa de Rufián, Irene Montero y Xavier Domènech, la realidad es muy diferente.

Los podemitas desconfían de la predisposición de los comunes a un frente común. Opinan que la realidad es muy distinta a lo que quieren hacer ver, entre otras cosas porque “miran por encima del hombro a Podemos”.

Difícil de recoser

No hay química entre comunes y Podemos. La coordinadora de Podem en Catalunya, María Pozuelo, ya dejó caer que sería preferible aunar esfuerzos y presentar una sola candidatura en las municipales de 2027. Apuesta incluso por un frente amplio donde entrarían ERC, los comunes, Podemos e incluso la CUP.

María Pozuelo (Podemos) en declaraciones a medios

María Pozuelo (Podemos) en declaraciones a medios EUROPA PRESS

Pero otra cosa son las posibilidades reales de que ello ocurra. La tensión entre comunes y podemitas ya provocó la ruptura en Catalunya de las dos fuerzas. Recoser esa unión será difícil. “Pisarello pregona mucha unión, pero no ha dado ni un paso ni ninguna señal de acercamiento. Va a la suya, sin que le importe la unidad”, critican fuentes cercanas al partido morado.

ERC irá por su cuenta

La incorporación de ERC al frente será poco menos que imposible, según todas las fuentes consultadas por Metrópoli. No sólo porque habría pugna por copar los lugares de cabeza, sino porque el partido de Oriol Junqueras está en un buen momento electoral y no cederá puestos en sus listas.

“Podría haber lista conjunta en algún pueblo, pero no en Barcelona”, coinciden en afirmar las fuentes. Los sondeos dan a los republicanos un importante salto cuantitativo para situarse como segunda fuerza política en 2027, después de ser la cuarta fuerza en 2023. Eso les pone en una situación de ventaja y privilegiada. No necesitan a nadie para crecer y resituarse como la oposición con mayúsculas del socialista Jaume Collboni, que ganaría las elecciones.

La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el alcaldable de los comunes en Barcelona, Gerardo Pisarello, se abrazan junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun

La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el alcaldable de los comunes en Barcelona, Gerardo Pisarello, se abrazan junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun KIKE RINCÓN / EUROPA PRESS

Por tanto, desde Esquerra aseguran que se presentarán bajo sus siglas y, si alguien se quiere añadir, será bienvenido. La CUP, por su parte, aún no ha decidido qué hacer. Posiblemente se presente con sus siglas, aunque teme que otras formaciones independentistas auspiciadas desde entidades cívicas les resten votos y les aborten de nuevo sus aspiraciones de entrar en el hemiciclo municipal. Además, existe un debate en el seno del partido de los anticapitalistas para abandonar la política estatal y autonómica y volver a centrarse exclusivamente en la política municipal, lo que representaría que van a potenciar sus candidaturas locales en el futuro.

Pisarello no tiene manos libres

Ante este panorama, los comunes se quedarían solos en el frente común junto a Podem y a algún pequeño grupúsculo de ultraizquierda de impacto muy reducido, lo que frustraría el plan de copar el sector a la izquierda del PSC que conformase un espectro de izquierdas independentista y federalista.

Pero hay otro detalle que los podemitas ponen encima de la mesa: los intereses de la cúpula de los comunes. Pisarello no tiene las manos libres para decidir, sino que decide “el partido”. Y eso quiere decir que es el sanedrín de la cúpula, con Colau a la cabeza, el que decide o propone para que se ratifique cualquier cuestión. Y en el partido morado sospechan que Pisarello tampoco está interesado en ceder concejales a una fuerza (Podem) que por sí misma posiblemente no obtenga resultados.

La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau

La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau EUROPA PRESS

Sin embargo, hay otra cuestión que barajan: Si Podemos concurre con sus papeletas, el espectro de la izquierda no independentista se dividirá. Y ahí los morados pueden copar una bolsa de votos crucial que impidan que los comunes obtengan un resultado mínimamente decente.

La imposible cohabitación

La lectura que hacen desde algunos sectores es que si la cohabitación de comunes y Podemos fue imposible en el pasado, la situación no ha cambiado y no podrá haber cohabitación en el futuro, porque Colau no ha rehecho puentes con Pablo Iglesias e Irene Montero “ni tiene intención de mover un dedo para rehacerlos”. Los morados se quejan de que no hay gestos ni intención de materializar un frente por parte de los comunes en Barcelona, por mucho que digan lo contrario públicamente.

Esta semana, Podem anunció que el partido “abrirá conversaciones para una alianza municipal para unir esfuerzos ante los retos sociales y reforzar proyectos valientes y transformadores”. Argumentan que “si se construyen candidaturas amplias y participativas, se puede dar respuesta a problemas como la vivienda o las desigualdades”. Las consignas son muy similares a las de los comunes, pero a la hora de sentarse a una mesa para negociar surgen los reproches y los personalismos. El problema, pues, no está en las ideas. Está en las personas.