Agentes de la Guardia Urbana en un acto / TWITTER GUARDIA URBANA
El colapso en los exámenes prácticos de la DGT, el obstáculo que amenaza con dejar fuera a decenas de opositores a la Guardia Urbana de Barcelona
El trámite, con 63.000 personas en lista de espera en la capital catalana, impide que muchos aspirantes consigan el permiso A2 de moto --necesario para la convocatoria de 2025-- a tiempo
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La carrera de obstáculos para convertirse en agente de la Guardia Urbana de Barcelona ha sumado este año una valla difícil de saltar.
Tras superar el "endurecimiento" del temario, además de las pruebas físicas y la entrevista personal, un grupo de más de 30 opositores se enfrenta ahora a la posibilidad de quedarse fuera del cuerpo por causas ajenas a su preparación: la imposibilidad material de examinarse del carnet de moto A2.
Dos guardias urbanos en un control
Un cambio de reglas
Históricamente, los aspirantes a la policía barcelonesa podían acreditar la posesión del permiso de moto en fases más tardías del proceso, incluso tras finalizar su formación en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC).
Sin embargo, en la convocatoria de 2025, el Ayuntamiento de Barcelona ha adelantado el requisito al momento de la compulsa de documentación, acortando drásticamente los plazos.
Este cambio administrativo ha coincidido con la "tormenta perfecta" en la Dirección General de Tráfico (DGT). Según denuncian los afectados a Metrópoli, Catalunya sufre un colapso sistémico en los exámenes prácticos: hay más de 85.000 personas esperando en la comunidad, de las cuales 63.000 se concentran en la provincia de Barcelona.
El "embudo" de la DGT: faltan examinadores
En este caso, la raíz del problema no es la falta de diligencia de los opositores, sino la falta de recursos públicos. Los aspirantes denuncian que en Catalunya faltan una treintena de examinadores, lo que ha saturado a las autoescuelas hasta el punto de obligar a algunas a paralizar su actividad por no poder presentar alumnos a examen.
"No pedimos que se elimine el requisito, sino una flexibilización excepcional", explican desde el colectivo de opositores afectados. Su propuesta es sencilla: que se les permita acreditar el permiso antes de la incorporación efectiva al cuerpo, volviendo al modelo de convocatorias anteriores, para evitar que una deficiencia del sistema público de exámenes determine el resultado de una oposición basada en el mérito y la capacidad.
Un "riesgo para la propia Administración"
La situación no solo genera frustración e incertidumbre entre quienes han invertido años de esfuerzo y dinero en la oposición, sino que supone un riesgo para la propia Administración.
En un momento en el que la seguridad pública es una prioridad y se necesita cubrir plazas de forma urgente, el Ayuntamiento de Barcelona podría perder a aspirantes que ya han sido declarados aptos en las fases más difíciles del proceso por un factor logístico externo.
Agentes de la Guardia Urbana patrullando en Barcelona
"Nos vemos fuera"
"Estamos en las fases finales, a falta de las pruebas médicas, y nos vemos fuera por algo que no depende de nosotros. Es una situación de desigualdad real de condiciones", lamentan los afectados.
Mientras el reloj corre hacia la fecha de entrega de documentación, este grupo de opositores pide al consistorio que tenga en cuenta esta "situación estructural y excepcional" para que el sueño de vestir el uniforme de la Guardia Urbana no se estrelle contra el colapso de las autoescuelas.