Ciutat de la Justicia
La madre del bebé agredido en Barcelona recriminó al padre que zarandeara al niño
Las familias de los progenitores, investigados por lesiones graves y agresión sexual, testifican ante el juez y niegan haber presenciado actitudes violentas, aunque reconocen un comportamiento brusco y el aislamiento de la pareja
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El juzgado de Violencia sobre la Infancia y la Adolescencia de Barcelona continúa desgranando el entorno y las rutinas de la pareja investigada por presuntas lesiones graves y agresión sexual a su bebé de apenas seis semanas.
Durante la última jornada de declaraciones, los testimonios de los familiares más cercanos han arrojado nuevos datos sobre la dinámica de los progenitores en los días previos al ingreso hospitalario del menor, destacando un episodio que la propia madre recriminó a su pareja.
Un zarandeo camuflado de afecto
Ha sido el hermano del padre investigado quien ha revelado ante el juez uno de los detalles más inquietantes del caso. Según su testimonio, fue la propia madre quien le confesó haber reprochado a su pareja que zarandeara al recién nacido.
Ante esta acusación, el padre habría intentado justificar la brusquedad de sus movimientos asegurando que se trataba únicamente de una muestra de cariño hacia su hijo. El familiar ha descrito a su hermano como un hombre de gran complexión física, torpe, inconsciente y con unas "manazas", aunque ha insistido rotundamente en que jamás ha mostrado un perfil violento.
Fachada de la Ciutat de la Justícia
Esta defensa de la actitud del acusado ha sido respaldada por los abuelos paternos, quienes han asegurado no haber presenciado nunca una mala acción por parte de su hijo.
Al contrario, han destacado la enorme ilusión que sentía ante el nacimiento del bebé y han señalado que, durante las visitas al domicilio familiar, era él quien asumía la carga de los cuidados del niño, dado que la madre pasaba la mayor parte del tiempo dormida o descansando en la cama.
Preocupación médica y un extraño peregrinaje hospitalario
La versión de la familia materna también descarta un historial de agresividad manifiesta, aunque definen al padre como un hombre poco cariñoso y de trato "brusco". Los padres, la hermana y un primo de la madre investigada comparecieron para relatar cómo ella sí llegó a mostrar preocupación por el estado de salud del menor.
El primo, que ejerce como profesional sanitario en el Hospital Vall d'Hebron, confirmó haber recibido mensajes de la madre con consultas médicas y fotografías que mostraban las heces del bebé y un hematoma visible en una de sus mejillas.
La Ciutat de la Justícia en una imagen de archivo
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los investigadores es el hecho de que los padres acudieran a varios centros médicos diferentes con el niño, evitando en todo momento el Hospital Vall d'Hebron, lugar donde nació el menor y donde la madre trabajaba como enfermera.
Ante las preguntas del juez, la familia ha justificado este cambio médico alegando que la pareja buscaba proteger su intimidad y que arrastraban el trauma de una mala experiencia durante el parto. Asimismo, han atribuido las constantes visitas a distintos hospitales a la frustración de los padres por no recibir diagnósticos ni soluciones claras para los problemas del niño.
Vista de la fachada de la Ciutat de la Justicia en Barcelona
Hermetismo y aislamiento en los días críticos
Los interrogatorios han evidenciado el nivel de aislamiento de la pareja durante la última semana antes de que las graves lesiones del bebé salieran a la luz. Tres de los cuatro abuelos han confirmado en sede judicial que no pudieron ver a su nieto en esos días críticos.
Los progenitores, que ejercían como únicos cuidadores de la criatura, impusieron una barrera con el exterior argumentando que necesitaban tranquilidad porque el niño lloraba en exceso.
El abuelo paterno ha precisado que su propio hijo le pidió que no acudiera a la vivienda, excusándose en que la madre no se encontraba bien de salud. La única excepción a este hermetismo familiar fue la abuela materna, quien ha asegurado ante el juez que mantuvo su rutina de visitar a su nieto todos los miércoles, presentándose en el domicilio incluso en la semana inmediatamente anterior al trágico ingreso hospitalario del menor.