Viviendas en Barcelona

Viviendas en Barcelona David Zorrakino - EP

El pulso de la ciudad

El calor extremo evidencia la falta de adaptación de la vivienda en Barcelona sin incentivos para rehabilitar

Mientras el foco ha estado en el acceso a la vivienda, crece el reto de rehabilitar miles de pisos antiguos ante veranos más largos e intensos

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Las sucesivas olas de calor que encadena Barcelona cada verano no solo baten récords de temperatura, también evidencian las carencias de un parque residencial poco preparado para el nuevo escenario climático.

Mientras el debate público se ha centrado en los últimos años en el acceso a la vivienda, otro problema avanza con menos foco: la necesidad de adaptar miles de pisos antiguos a veranos cada vez más largos, intensos y marcados por noches tropicales. Lo advierte Iñaki Unsain, personal shopper inmobiliario, que señala este reto como una de las asignaturas pendientes más urgentes.

Barrios más vulnerables

El aviso coincide con la publicación de una investigación del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOP-UAB), que concluye que los barrios más vulnerables del área metropolitana de Barcelona registran, de media, hasta un grado más de temperatura que las zonas con mayor renta.

El estudio identifica 77 zonas donde coinciden vulnerabilidad social y estrés térmico y donde viven más de 905.000 personas. La mayoría comparte un mismo denominador común: edificios antiguos, poco aislados y con una eficiencia energética muy limitada.

Barrio de La Teixonera de Barcelona, en el distrito de Horta-Guinardó

Barrio de La Teixonera de Barcelona, en el distrito de Horta-Guinardó ARCHIVO

La fotografía, según Unsain, refleja una consecuencia del envejecimiento del parque inmobiliario que cada verano resulta más evidente.

“Cada vez hablamos más del calor en las calles, pero muy poco del calor en las viviendas. Tenemos miles de edificios construidos hace 40, 50 o incluso 60 años que nunca fueron concebidos para soportar las temperaturas que vivimos hoy. Son viviendas que necesitan un mayor consumo eléctrico para refrigerarse y ofrecen un menor confort precisamente en los meses en los que más tiempo pasamos en casa”, explica.

Un parque envejecido

La mayor parte de las viviendas de Barcelona fueron construidas mucho antes de que existieran exigencias de aislamiento térmico o eficiencia energética. De hecho, alrededor del 90 % del parque residencial de la ciudad se levantó antes de la entrada en vigor de las actuales normativas de eficiencia, mientras que una amplia mayoría presenta calificaciones energéticas bajas, lo que evidencia el enorme potencial de rehabilitación existente.

Para Unsain, este contexto debería haber impulsado una intensa ola de reformas en los últimos años. Sin embargo, considera que las políticas de intervención sobre el alquiler han reducido uno de los principales incentivos para acometer ese tipo de inversiones.

Viviendas de obra nueva en el Canal del Gorg de Badalona

Viviendas de obra nueva en el Canal del Gorg de Badalona Òscar Gil Coy Sant Adrià del Besos

“Una rehabilitación energética integral supone fácilmente entre 20.000 y 40.000 euros de inversión entre ventanas, aislamiento, cubiertas o instalaciones más eficientes. Si el propietario percibe que después no podrá recuperar parte de ese esfuerzo mediante el alquiler, muchos optan por posponer la reforma o limitarse al mantenimiento imprescindible”, critica.

El experto insiste en que la cuestión trasciende el mercado inmobiliario y acaba teniendo consecuencias directas sobre la calidad de vida de quienes ocupan esas viviendas. “No hablamos únicamente de ahorro energético”, apunta Unsain. “Hablamos de hogares donde en verano se alcanzan temperaturas muy elevadas, donde cuesta dormir durante las noches y donde las familias necesitan consumir mucha más electricidad para mantener unas condiciones confortables”, añade.

Las ayudas no bastan

El nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 contempla programas destinados a favorecer la rehabilitación de viviendas y la recuperación de inmuebles vacíos mediante ayudas públicas. Sin embargo, Unsain considera que difícilmente podrán sustituir el papel de la inversión privada. “La experiencia nos dice que la tramitación es lenta, los plazos de cobro se alargan y eso genera incertidumbre”, señala el CEO de ACV Gestión Inmobiliaria.

La investigación del IGOP-UAB plantea ampliar los refugios climáticos, incrementar el arbolado urbano y priorizar la rehabilitación energética de los barrios más vulnerables. Unsain comparte ese diagnóstico, aunque cree que la vivienda debe ocupar un papel mucho más protagonista dentro de las políticas climáticas.

“Plantar árboles o crear más refugios climáticos es necesario, pero no podemos olvidar que pasamos la mayor parte de nuestra vida dentro de casa. Si las viviendas continúan envejeciendo sin rehabilitarse, cada verano tendremos edificios menos preparados para afrontar el calor”, advierte.