Imagen de archivo de la Sagrada Família en obras

Imagen de archivo de la Sagrada Família en obras GALA ESPÍN Barcelona

El pulso de la ciudad

La burocracia, el cuello de botella de las grandes obras en Barcelona: de la Sagrada Família a la ‘interminable’ Balmes

Actuaciones estratégicas para la ciudad llevan años –e incluso décadas– bloqueadas a la espera de permisos, modificaciones urbanísticas o acuerdos entre las distintas administraciones implicadas

Leer en Castellano
Publicada
Actualizada

Las licencias municipales se han convertido en uno de los principales factores que frenan la ejecución de grandes proyectos en Barcelona. Actuaciones estratégicas para la ciudad acumulan años –e incluso décadas– de retrasos mientras esperan la aprobación de trámites administrativos, modificaciones urbanísticas o acuerdos entre las distintas administraciones implicadas.

Aunque cada proyecto responde a una casuística diferente, Miquel Laborde, socio fundador de Laborde Marcet, coincide en señalar que no se trata de un problema de falta de personal o de exceso normativo, sino de “voluntad política”. “Las licencias municipales pretenden ordenar, pero en la práctica acaban bloqueando”, expresa a Metrópoli.

Un claro ejemplo –según Laborde– es la vivienda. “Se quiso regular con la obligación del 30% de VPO y lo que se consiguió fue paralizar las promociones durante años”, sentencia. Estas regulaciones municipales sobre licencias son, a su juicio, “nefastas y responden a medidas muy populistas que no consiguen otro objetivo que frenar la ciudad”.

Escalinata de Gaudí

Uno de los permisos municipales más polémicos de la ciudad es el que concierne a la futura escalinata de la Sagrada Família. Un proyecto que mantiene al Ayuntamiento en una encrucijada por un lado, por su voluntad de culminar la obra –un símbolo con un enorme peso patrimonial, cultural y económico–; y, por otro, por la dificultad de asumir el coste social de desalojar a los vecinos que viven frente a la Basílica, conscientes de que ninguna alternativa habitacional compensará sus actuales vistas al templo.

Turistas frente a la Sagrada Família en una imagen de archivo

Turistas frente a la Sagrada Família en una imagen de archivo GALA ESPÍN Barcelona

Antoni Gaudí no concebía su obra sin esta entrada, y la Junta Constructora se mantiene firme en cumplir con la voluntad del arquitecto. El problema es que, para construir tal escalera, primero habría que derribar las viviendas situadas frente a la fachada de la Glòria, en la calle Mallorca.

Aunque la Basílica ve cerca un acuerdo, el consistorio evita pronunciarse y apela a la “serenidad”. Mientras el equipo de Collboni busca una solución justa para los vecinos, la escalinata y la futura plaza de la fachada de la Glòria siguen guardadas en un cajón.

La ‘polémica’ Mar Bella

La transformación del paseo de la Mar Bella es otra de las grandes obras pendientes de la ciudad. El “histórico” proyecto –en palabras de Collboni– lleva dos décadas esperando un plan definitivo que determine el uso de la gigantesca plataforma de cemento situada en primera línea de mar, entre el parque del Fòrum y las playas.

El espacio, de 230.000 metros cuadrados, está acondicionado desde 2007. Para ello se emplearon 360.000 metros cúbicos de tierra, 7.500 bloques de hormigón para construir los espigones que lo protegen y una inversión pública cercana a los 30 millones de euros. Afortunadamente, el zoo marino de 200 millones de euros que proyectó el exalcalde Joan Clos ha quedado descartado.

En febrero de este año, el alcalde anunció que el espacio se destinará finalmente a eventos deportivos y festivales. Además, se construirá un paseo de 12 metros de ancho que conectará con el parque del Fòrum. La decisión ha generado preocupación entre los vecinos de la zona, que temen posibles molestias derivadas de la masificación y el ruido de los conciertos y reclaman que el ámbito se convierta en una gran zona verde.

El futuro Teatro Arnau

Tras 20 años abandonado, el Teatro Arnau también empieza a vislumbrar su renacimiento. El consistorio ha dado –al fin– luz verde al inicio de las obras que, con un presupuesto de 10,1 millones de euros, comenzaron en mayo de 2025, 14 años después de que el Ayuntamiento comprara el edificio.

La ejecución se prolongará entre 22 y 24 meses, por lo que, si se cumplen los plazos, el nuevo Teatro Arnau estará listo en el primer trimestre de 2027. El proyecto ganador del concurso se dio a conocer en 2018 y, desde entonces, ha permanecido a la espera de su aprobación definitiva.

La ‘interminable’ Balmes

La reforma del tramo superior de la calle Balmes merece también su mención en este artículo. El proyecto se gestó y dio sus primeros pasos hace ya tres lustros. La remodelación fue impulsada por Hereu, retomada por Trias y relegada por Colau.

El proyecto está redactado desde 2018. Aunque entonces estaba previsto ejecutarlo una vez finalizada la reforma de la riera de Cassoles, la remodelación de la calle Balmes quedó aparcada. En 2024, el gobierno de Collboni rescató el plan. Cuatro alcaldes y 16 años después, Balmes está, si nada se tuerce durante las obras, a pocos meses de culminar la reforma que Barcelona le debía a esta vía.