Braulio, el desaparecido en Callús
Buscan a Braulio, un electricista de Córdoba desaparecido hace dos meses en una noche de retiro espiritual en Barcelona
El hombre de 61 años se adentró en el bosque de madrugada, dejando atrás su vehículo, dinero y teléfono móvil, tras sufrir una crisis durante una dinámica de respiración guiada
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El misterio y la angustia siguen marcando el día a día de la familia de Braulio, un electricista de 61 años natural de El Viso (Córdoba) del que no se sabe nada desde hace más de dos meses.
Su rastro se esfumó la noche del 27 de junio en la masía Mas Gras de Callús, una zona boscosa cercana a Manresa, adonde había acudido para participar en un retiro espiritual.
El caso se mantiene bajo secreto de sumario a cargo de los Mossos d'Esquadra, pero la ausencia de novedades consume a sus seres queridos.
"No hemos sabido nada, por desgracia, ni una pista, ni ningún avance. Hay cosas que no entendemos", ha confesado una de sus sobrinas en declaraciones al Diario de Córdoba, quien reconoce que la familia no para de darle vueltas a lo que pudo suceder.
Braulio, que trabajaba en su localidad natal y tiene un hijo de 19 años, atravesaba un momento personal complejo tras una ruptura sentimental.
La masía Mas Gras de Callús
Llevaba casi un año vinculado a este grupo y, según su entorno, su comportamiento había cambiado recientemente. Se mostraba más retraído y hacía comentarios inusuales sobre que "se estaba curando interiormente".
Una huida en plena noche sin pertenencias
La noche de su desaparición, el cordobés participó en lo que la terapeuta encargada del retiro describió como una "dinámica de alto impacto".
El ejercicio consistía en una intensa respiración guiada con los ojos vendados y música a gran volumen, diseñada para conectar con el subconsciente.
Según los organizadores, Braulio se sintió agobiado y abandonó repentinamente la sala.
La masía Mas Gras de Callús
A pesar de los intentos de la terapeuta por detenerlo --quien asegura haberle gritado "¡No nos hagas esto!" y haber salido a buscarle con una linterna--, Braulio se adentró en el bosque en plena madrugada. Lo hizo dejando atrás su vehículo, su teléfono móvil y toda su documentación.
El interrogante de las 48 horas
Uno de los aspectos que más desconcierto genera en el caso es el tiempo de reacción.
Según ha trascendido, los responsables del evento tardaron 48 horas en alertar a los servicios de emergencias sobre la desaparición.
Desde entonces, se han realizado múltiples batidas en la zona boscosa sin éxito y la policía autonómica catalana ha registrado su turismo en busca de indicios, un vehículo que su hijo ya ha recuperado.