Turistas en Barcelona
Un estudio señala cómo los vecinos de Barcelona cambian sus rutas y horarios para huir de la masificación turística
Un informe de la Universitat Rovira i Virgili constata la pérdida de espacio comunitario en el Gòtic, la Barceloneta y Sagrada Família, donde los vecinos han tenido que modificar tareas como ir al súper o llevar a los niños al colegio
Más: Roger Pallarols: “El crecimiento e influencia de la restauración serían mucho menores si Barcelona no tuviera éxito turístico”
Noticias relacionadas
La masificación turística no solo encarece la vivienda o transforma el tejido comercial de Barcelona, sino que ha comenzado a dictar cómo, por dónde y a qué hora pueden moverse los propios barceloneses por su ciudad.
Los residentes de las zonas con mayor densidad de visitantes de la capital catalana se ven obligados a alterar sus rutinas diarias para esquivar la congestión, convirtiendo tareas tan cotidianas como ir al supermercado o llevar a los niños a la escuela en una carrera de obstáculos.
Así se desprende de un estudio elaborado por la Universitat Rovira i Virgili (URV) y publicado en la revista Tourism Planning & Development. A través de 44 entrevistas a pie de calle y acompañamientos presenciales, los investigadores han documentado la realidad de la movilidad vecinal en tres de los barrios más tensionados de la capital catalana: el Gòtic, la Barceloneta y la Sagrada Família.
Turistas en Barcelona en una imagen de archivo
Las conclusiones del trabajo de campo ilustran un cambio drástico en los hábitos de la población local. Para evitar las aglomeraciones, los vecinos han interiorizado un mapa de calles "prohibidas" por las que ya no transitan, modificando sus itinerarios clásicos y alterando sus horarios para acceder a servicios básicos, pasear o ir a la playa exclusivamente en las franjas de menor afluencia.
De plaza vecinal a "territorio turístico"
El impacto de esta presión transforma radicalmente la percepción del entorno. Según detalla Aaron Gutiérrez, investigador del Departamento de Geografía de la URV, "algunos espacios que antes eran percibidos como lugares de vida comunitaria pasan a vivirse como 'territorio turístico'". Es decir, las plazas y paseos dejan de responder a las necesidades cotidianas del barrio para orientarse casi en exclusiva al consumo del visitante.
Esta expulsión del espacio público no es uniforme y responde al diseño urbano de cada zona. Mientras que en la Sagrada Família el tapón se concentra en el perímetro inmediato de la basílica, en la Barceloneta la presión se focaliza en las calles que conectan con el frente marítimo. En el Gòtic, por su parte, la dispersión es total y la marea de visitantes inunda prácticamente toda la trama del barrio.
Turistas en La Rambla
Familias y ancianos, los más perjudicados
El informe de la URV pone el foco en la desigualdad de esta afectación. La pérdida de fluidez en las calles castiga con especial dureza a las personas mayores, a los vecinos más arraigados y a quienes tienen responsabilidades de cuidado.
Para las familias que se desplazan con niños pequeños o carritos, así como para las personas con movilidad reducida, la necesidad constante de esquivar grandes grupos turísticos, bicicletas de alquiler y patinetes eléctricos ha disparado la percepción de inseguridad e incomodidad en sus propios barrios.