Arroz blanco

Arroz blanco

Gastro

China da una lección a España: el arroz blanco perfecto no se hierve sin más, se lava tres veces y se usa el del día anterior

La técnica tradicional china exige lavar el arroz entre tres y cinco veces antes de que toque la olla, frotándolo suavemente con las manos bajo el agua hasta que esta salga completamente transparente

Leer en Castellano
Publicada

En España, el arroz blanco suele ser el "plato de hospital" o el acompañamiento aburrido de última hora. Se caracteriza por ser suelto, tierno y con un sabor neutro. Además, es super sencillo de preparar con aceite y ajo, seguido de una cocción con agua.

En cambio, para China es uno de los platos estrellas. No es un actor secundario, sino el lienzo sagrado de la cocina. Para los chefs chinos, conseguir el grano perfecto es un arte que define a un buen cocinero, y su secreto no está en los condimentos, sino en dos pasos técnicos innegociables: el lavado milimétrico y el uso del "arroz de ayer".

La clave del chef catalán

El truco del lavado es el que ha compartido en más de una ocasión: lavar bien el arroz, un proceso clave para conseguir un grano limpio y suelto. Para ello, se debe enjuagar varias veces, retirando el agua tras cada lavado hasta que salga lo más clara posible.

“Lavar muy bien, iremos tirando el agua hasta que nos quede lo más limpia posible. Dos o tres lavados como mínimo. Cuando el agua esté bastante limpia, colamos”, explica, insistiendo en la importancia de este paso previo antes de comenzar la cocción.

Una vez escurrido, el arroz se coloca en una cazuela junto con 600 mililitros de agua y 5 gramos de sal. Este pequeño toque de sal ayuda a potenciar el sabor desde el principio. “A mí me gusta que el agua tenga un poquito de sazón”, asegura, destacando que incluso una preparación tan sencilla se beneficia de un buen equilibrio de sabor.

El proceso de cocción también sigue tiempos muy concretos para lograr el resultado perfecto. Primero se pone el fuego fuerte durante cuatro minutos, hasta que el agua comience a hervir; después se baja al mínimo durante diez minutos más y, finalmente, se deja reposar sin destapar.

“Destapamos, el arroz está cocido, suelto, está maravilloso. Obtendrás un grano suelto, limpio y en su punto exacto, listo para guarniciones, salteados o como base de cualquier plato. Cuando el método es preciso, el resultado habla por sí solo”, concluye.

La técnica China

El grano viene cubierto de un exceso de almidón superficial que, al cocinarse, se convierte en una especie de pegamento que amasa los granos. La técnica tradicional china exige lavar el arroz entre tres y cinco veces antes de que toque la olla, frotándolo suavemente con las manos bajo el agua hasta que esta salga completamente transparente.

La segunda lección llega cuando ese arroz blanco se quiere transformar en el famoso arroz frito (Chaufa o Yangzhou). En España se suele cometer el error de cocer el arroz y, acto seguido, echarlo a la sartén caliente. Esto genera una masa húmeda y gomosa.

La regla de oro en China es que el mejor arroz frito se hace con arroz del día anterior. Al dejar el arroz blanco cocinado toda la noche en la nevera sin tapar del todo, el frío seca la superficie del grano y condensa el interior.