Rebozado de una croqueta

Rebozado de una croqueta Canva

Gastro

María, nutricionista: “Mis croquetas de airfryer no llevan ni patata ni bechamel, uso garbanzos de bote, calabacín, queso cottage y sésamo”

La experta sustituye la alternativa saludable clásica hecha con patata por garbanzos y calabacín y consigue un bocado crujiente en la freidora de aire

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Las croquetas también se han rendido a la freidora de aire. En redes sociales se han popularizado versiones rápidas que sustituyen la tradicional bechamel por patata cocida y la mezclan con jamón, queso crema o mozzarella antes de pasarlas por un rebozado crujiente.

Es una fórmula que se ha repetido recientemente en Instagram. El nutricionista Mario Ortiz, por ejemplo, ha compartido unas croquetas elaboradas con patata cocida, queso crema, mozzarella y jamón serrano que cocina en la airfryer a 180 ºC. Otras recetas recientes utilizan prácticamente la misma combinación e incluso copos de maíz triturados para conseguir un exterior crujiente.

Marta, nutricionista y cocinera, propone darle una vuelta más: prescindir tanto de la patata como de la bechamel y utilizar garbanzos de bote y calabacín como base.

“Los garbanzos, cuando los aplastas, permiten formar una masa bastante fácilmente. Si añadimos calabacín bien escurrido y un poco de queso, conseguimos unas croquetas jugosas por dentro que funcionan muy bien en la freidora de aire”, explica.

El resultado está a medio camino entre una croqueta y un pequeño bocado vegetal: crujiente por fuera, cremoso por dentro y preparado con ingredientes que habitualmente ya están en la despensa.

Croquetas crujientes

Croquetas crujientes Canva

El ingrediente que sustituye a la patata

El punto de partida son unos garbanzos cocidos de bote.

Para unas 10 o 12 croquetas, Marta utiliza aproximadamente 250 gramos de garbanzos ya escurridos.

“Hay que lavarlos, escurrirlos muy bien y después aplastarlos con un tenedor. No hace falta convertirlos en hummus; prefiero que quede algún trocito porque la textura es más interesante”, señala.

Los garbanzos cumplen aquí una función similar a la de la patata cocida de muchas de las recetas que circulan actualmente por redes: dan cuerpo a la masa y permiten darle forma con las manos.

Además, tienen la ventaja de que no hay que cocerlos previamente si se utilizan en conserva.

El calabacín tiene un truco importante

El segundo ingrediente es calabacín rallado. Pero Marta advierte de un error que puede arruinar la receta: incorporarlo directamente después de rallarlo.

“El calabacín tiene muchísima agua. Si lo echas tal cual, la masa queda demasiado blanda y después las croquetas pueden abrirse en la airfryer”, explica.

Su truco consiste en rallarlo, añadir una pequeña pizca de sal y dejarlo reposar unos minutos.

Después lo coloca dentro de un paño limpio o papel de cocina resistente y aprieta con fuerza para eliminar toda el agua posible.

“Este paso es probablemente el más importante de toda la receta. Cuanto más seco esté el calabacín, mejor podremos formar las croquetas".

Queso para conseguir un interior cremoso

A la mezcla de garbanzos y calabacín, Marta añade unas cucharadas de queso cottage. También puede emplearse ricotta o queso fresco bien escurrido.

“Buscamos un punto cremoso, pero tampoco interesa pasarse porque necesitamos que la masa mantenga la forma”, señala.

Para potenciar el sabor incorpora además un poco de parmesano rallado.

La mezcla puede completarse con pimienta negra, ajo en polvo, cebolla en polvo, perejil u orégano.

“No hace falta añadir demasiadas cosas. Con garbanzo, calabacín, queso y unas especias ya tienes mucho sabor".

Airfryer en una imagen de archivo

Airfryer en una imagen de archivo Cedida

El rebozado también se puede cambiar

Otro elemento recurrente de las croquetas virales son los copos de maíz triturados. Aparecen, por ejemplo, en versiones recientes de croquetas de patata, jamón y queso preparadas en freidora de aire.

Marta propone una alternativa: pan rallado integral mezclado con semillas de sésamo. “Me gusta porque queda crujiente y el sésamo le aporta un punto tostado muy agradable”, explica.

Primero forma pequeñas croquetas con las manos. Después las pasa ligeramente por huevo batido y finalmente por la mezcla de pan rallado y sésamo.

También pueden utilizarse copos de avena triturados si se busca una textura algo más rústica.

Un pequeño reposo antes de la airfryer

Una vez formadas, Marta recomienda no introducirlas inmediatamente en la freidora de aire.

“Si tenemos diez o quince minutos, merece la pena dejarlas en la nevera. La masa se asienta y es más difícil que pierdan la forma durante la cocción.”

Es un principio que también aparece en otras recetas de croquetas de patata para airfryer, donde el enfriado de la masa se utiliza precisamente para darle mayor consistencia antes de cocinarla.

Después, basta con colocar las croquetas separadas dentro de la cesta. Marta pulveriza una cantidad pequeña de aceite de oliva sobre la superficie. “Un poco de aceite ayuda muchísimo a que el rebozado quede dorado. No hace falta bañarlas", añade.

Cómo hacerlas en la freidora de aire

Marta recomienda precalentar la airfryer y cocinar las croquetas a unos 190 ºC durante aproximadamente 10 o 12 minutos, aunque el tiempo puede variar según el aparato y el tamaño.

A mitad de cocción conviene comprobarlas y girarlas con cuidado. “El color te dice cuándo están listas. Queremos un exterior dorado y seco, mientras que el centro tiene que seguir jugoso", explica.

La freidora de aire permite conseguir ese acabado utilizando bastante menos aceite que una fritura por inmersión, aunque Marta insiste en que eso no convierte automáticamente cualquier receta en saludable.

Calabacines

Calabacines

Los ingredientes

Para preparar aproximadamente 10 o 12 unidades se necesitan:

  • 250 gramos de garbanzos cocidos y escurridos.
  • Medio calabacín.
  • Dos o tres cucharadas de queso cottage.
  • Dos cucharadas de parmesano rallado.
  • Un huevo.
  • Pan rallado integral.
  • Una cucharada de semillas de sésamo.
  • Ajo en polvo.
  • Pimienta negra.
  • Perejil u orégano.
  • Un poco de aceite de oliva.

La elaboración empieza aplastando los garbanzos con un tenedor.

Después se ralla el calabacín y se escurre con mucha fuerza para retirar toda el agua posible.

Se mezcla con los garbanzos, el cottage, el parmesano y las especias hasta obtener una masa que pueda moldearse.

“Si todavía está demasiado húmeda, puedes añadir una cucharada pequeña de pan rallado. Pero hay que hacerlo poco a poco para no terminar con unas croquetas secas”, aconseja Marta.

Se forman las croquetas, se pasan por huevo y después por pan rallado con sésamo.

Tras unos minutos de reposo en frío, se pulverizan con un poco de aceite y se cocinan en la airfryer hasta que estén doradas.