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La coliflor no tiene por qué acabar siempre hervida y acompañada únicamente de aceite y vinagre. Hay formas mucho más sabrosas de prepararla y, además, con ingredientes muy sencillos.

Carmen, abuela cocinera, tiene una receta de las de toda la vida para darle más sabor sin complicarse: la corta en trozos pequeños y la cocina directamente en la sartén con mantequilla, ajo y queso.

“Si la cueces demasiado, pierde gracia y se queda aguada. A mí me gusta hacerla en la sartén, que coja un poco de color y conserve más textura”, explica.

El resultado es una coliflor tierna por dentro, ligeramente dorada por fuera y con un sabor mucho más intenso gracias a la mantequilla, el ajo y el queso fundido.

El primer truco: no hervirla de más

Para Carmen, uno de los errores más frecuentes es cocer la coliflor durante demasiado tiempo.

“Antes se hacía mucho porque parecía que tenía que quedar muy blanda, pero entonces pierde textura y también sabor”, señala.

Su alternativa es cortar los ramilletes pequeños para que se hagan directamente en la sartén.

Primero añade un poco de mantequilla y, cuando empieza a fundirse, incorpora la coliflor.

“Hay que dejarla quieta un poco, sin remover todo el rato. Así empieza a dorarse y coge otro sabor”, explica. El objetivo no es quemarla, sino conseguir pequeñas zonas tostadas.

Coliflor en una imagen de archivo Canva

El ajo se añade después

Otro de los consejos de Carmen es no poner el ajo desde el principio. “Si lo echas demasiado pronto, se quema antes de que la coliflor esté hecha y entonces amarga”, advierte.

Por eso espera a que la verdura haya empezado a dorarse. Después incorpora uno o dos dientes de ajo picados y mezcla durante unos minutos.

“Cuando empieza a oler el ajo, ya sabes que está cogiendo sabor, añade.

Un poco de agua y tapa para terminar la cocción

Como la coliflor no se hierve previamente, puede necesitar algo de ayuda para quedar tierna por dentro.

Carmen tiene un recurso sencillo: añadir unas cucharadas de agua y tapar la sartén durante unos minutos.

“Con muy poca agua basta. No quieres cocerla, solo hacer un poco de vapor para que termine de ablandarse”, explica.

Después se retira la tapa y se deja evaporar el líquido restante. Así se consigue una textura tierna sin que la coliflor quede empapada.

Coliflor con mantequilla, queso y ajo en una imagen de archivo CANVA

El queso va al final

El último paso es añadir el queso: “cuando ya está hecha, pongo queso rallado por encima y dejo que se funda con el calor”, cuenta Carmen.

Puede utilizarse un queso curado rallado, parmesano, manchego o cualquier queso que funda bien. La cantidad dependerá del gusto de cada casa, aunque Carmen recomienda no excederse.

“La coliflor tiene que seguir sabiendo a coliflor. El queso es para darle gracia, no para esconderla", resume.

Una receta con cuatro ingredientes

La preparación es especialmente sencilla porque necesita muy pocos ingredientes: coliflor, mantequilla, ajo y queso.

Para dos personas, Carmen utiliza media coliflor mediana, una nuez de mantequilla, uno o dos dientes de ajo y un puñado de queso rallado. Primero corta la coliflor en ramilletes pequeños. Después derrite la mantequilla en una sartén amplia y añade la verdura.

La deja cocinar a fuego medio hasta que empiece a tomar color, incorpora el ajo y, unos minutos después, añade un poco de agua y tapa. Cuando la coliflor está tierna, retira la tapa, deja que se evapore cualquier resto de líquido y termina con el queso.

“En veinte minutos tienes una cena o una guarnición sin haber puesto una olla de agua a hervir”, resume.

Mantequilla en una imagen de archivo

El truco de siempre para dar más sabor

La receta también admite pequeñas variaciones. Carmen recomienda añadir pimienta negra, pimentón o unas gotas de limón al final. “Con un poco de limón queda muy buena porque corta la grasa de la mantequilla y del queso”, explica.

También se puede añadir perejil o unas pocas nueces picadas si se quiere aportar un toque crujiente.

Pero para Carmen la clave sigue siendo la misma: no cocer demasiado la coliflor y dejar que se dore en la sartén.

“Cuando la haces así, hasta quien dice que no le gusta la coliflor suele cambiar de idea.”

Una receta sencilla, económica y muy de cocina casera que transforma una verdura cotidiana en un plato mucho más sabroso con apenas cuatro ingredientes.

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