La historia se repite una y otra vez en Barcelona. Meses antes de que venza el contrato de alquiler, reciben un aviso: si quieren seguir viviendo en el piso tendrán que pagar más. Una y otra vez. Son miles los inquilinos que se han visto afectados por la incesante subida de precios en el alquiler que la ciudad lleva experimentando desde 2014.

Una de ellas es Carolina Morales, de 33 años, que vivía en un ático de 70 metros cuadrados en la parte alta del barrio de Vallcarca con su pareja y los dos hijos. Pagaba 630 euros, pero el propietario –que poseía todo el edificio entero– le subió el alquiler a 700 euros. “No me lo podía permitir”, comenta en una entrevista con Metrópoli Abierta. “Para colmo, me llamó la agencia que me lo había alquilado y me dijo que nos obligaba a pagar 1.000 euros, pues se trataba de un nuevo contrato”, lamenta.

OTROS VECINOS ESPERIMENTARON CASOS PARECIDOS

Morales intentó negociar hasta al final, pero no hubo manera. La mayoría de inquilinos de ese edificio experimentaron casos parecidos. “Ahora ese apartamento lo alquilan por 950 euros”, confiesa. De hecho, muchos de los nuevos inquilinos son extranjeros con un alto poder adquisitivo. “Una vecina francesa paga más de 900 euros y lo ve normal”, dice. La gran baza, en este caso, es la ubicación. “Se aprovechan al máximo del Park Güell para subirnos el alquiler”, detalla. “Le sacan todo el jugo”, añade la vecina.

La familia afectada por la subida del alquiler en Barcelona / HUGO FERNÁNDEZ



Así, de un ático pasó a vivir en un bajo. Y de la parte alta de Vallcarca, bajó hasta la más baja. “Encontrar un nuevo piso fue un dilema”, cuenta. “Este en el que estoy ahora lo alquilé el mismo día que vi el anuncio en la página Idealista”, especifica. “Y también me tocó pagar a una agencia”, dice resignada.

CONTRATO DE TRES AÑOS

Según establece la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) vigente, el máximo de contrato de alquiler no puede superar un período de tres años, mientras que antes era de cinco. En el caso en que terminen estos tres años de duración y ni arrendador ni arrendatario hayan comunicado nada, el contrato se prorrogará por un año más. Además, en el último año, hasta octubre de 2018, el IPC (Índice de Precio al Consumo) ha subido un 2,3 % en España sobre la base de 2016. Este es otro de los motivos al que se aferran los propietarios para encontrar la excusa perfecta para subir el alquiler.

Según un estudio elaborado por el portal inmobiliario Idealista, las casas que se alquilan sin amueblar en Barcelona son un 35 % más baratas que las que se entregan con muebles. Es buen dato a tener en cuenta si es que estás buscando vivienda de forma activa. Barcelona es la ciudad española en la que las diferencias de precio entre alquileres con y sin amueblar son mayores, llegando a representar concretamente un 35,9 % el aumento de precio de las viviendas que se ofertan con muebles.