Los vecinos del Camp d'en Grassot se sienten abandonados por el Ayuntamiento. Siutados entre la Vila de Gràcia y Sagrada Familia, tienen la sensación de encontrarse en "tierra de nadie", una percepción en la que buena parte de culpa corresponde al gobierno municipal liderado por la alcaldesa, Ada Colau.

Así lo explica el presidente de su asociación de vecinos, Josep Serra, quien ha protagonizado una lucha constante en favor del barrio y sus residentes y que ha sido especialmente difícil durante la pasada legislatura de los comunes.

VIVIENDA SOCIAL

Tal y como pasa en Vallcarca, el Camp d'en Grassot se encuentra con una problemática respecto a la construcción de nueva vivienda social. Buen ejemplo de ello se produce ante los Jardines de la Sedeta, donde el consistorio quiere que se realice la edificación de hasta 44 nuevas viviendas de carácter social contrarias a la voluntad de los vecinos y que podrían entrar en conflicto en una cuestión patrimonial.

Por ello, Serra asegura que aunque es consciente de la necesidad de nuevos pisos sociales, "mientras sea presidente de la asociación de vecinos de Camp d'en Grassot" no permitirá la instalación ni de "una tienda de camping".

Josep Serra y Rubén, presidente y tesorero de la Asociación de Vecinos Camp d'en Grassot / RP



CONTRA LA SUPERILLA

Pese a que el consistorio tenía en sus planes la ejecución de una superilla en el barrio, desde la asociación de vecinos no se veía a la misma como una solución, sino como un problema. Por ello el proyecto ha quedado parado y, en su lugar, el Ayuntamiento pacificará este año el entorno de las escuelas Sagrada Familia y Univers.

En este sentido, el líder vecinal explica que el gobierno municipal se acoge al "argumento de pacificar" para justificar algunas de sus actuaciones, mientras que, afirma, "quieren convertir Barcelona en una ciudad dormitorio", lo que califica como "muy grave".

ZONA 30

La implantación de la zona 30 en la mayoría de vías barcelonesas no deja al margen al barrio. En algunas calles, como la de Sicilia, la nueva limitación de velocidad ya está vigente, una medida que podría jugar en contra de la emergencia climática declarada en la ciudad. "Lo veremos con el tiempo, pero creo que la contaminación todavía aumentará más", indica Serra, preguntándose en qué marcha tiene que ir un vehículo que circula a esa velocidad.

Sobre este asunto, critica que el Ayuntamiento "sólo está mirando a los vehículos", recordando la contaminación emitida por fábricas cercanas y lamentando que Colau incentive el transoporte público con algunas subidas de precios.

Calle de Pi y Maragall, principal arteria de circulación de Camp d'en Grassot / RP



PEQUEÑO COMERCIO Y TURISMO

Desde la asociación de vecinos también se realiza una crítica al olvido que el consistorio ha tenido con el pequeño comercio, hecho que ha provocado que muchos de estos locales históricos se hayan visto obligados a bajar la persiana.

Respecto al ámbito turístico, el colectivo tuvo que luchar para que se llevara a cabo la construcción del único hotel que hay en el barrio. "Queríamos el hotel, no teníamos ninguno, para dar vida al barrio económicamente. Nos costó peleas activas con diferentas entidades, incluso con Sagrada Familia", garantiza Serra.

Pese a la moratoria hotelera de los comunes, que podría haber supuesto la detención de este proyecto, el nuevo alojamiento "no se paro porque se tenían que devolver 40 millones de euros", explica el portavoz vecinal. Además, destaca que "el hotel cedió un espacio al Ayuntamiento para que hicieran lo que quisieran con él".

OLVIDADOS POR COLAU Y BADIA

Serra denuncia que la llegada de los comunes al gobierno local fue negativo para el Camp d'en Grassot. "Todos los gobiernos anteriores, concejalías sobre todo, venían al barrio, nos escuchaba... había un feeling. Desde que están ellos, al barrio ni vienen", indica.

Escuela Univers, cuyo entorno será pacificado por el Ayuntamiento / RP



Respecto al concejal del distrito de Gràcia, Eloi Badia, explica que se le ha visto "dos veces en cuatro años para entregar trofeos", descuidando así al barrio. "Mejor que no venga, en el barrio es el enemigo público número uno", resalta Serra.

El presidente de la asociación de vecinos destaca que "con el gobierno de Trias no había los problemas que hay ahora", así como que "el Ayuntamiento era una familia" donde "los trámites iban rodados". Por contra, explica que desde la pasada legislatura de Colau el consistorio "no deja de poner palos en las ruedas".

FUTURO PESIMISTA

Pese a que en esta nueva legislatura se ha establecido un pacto de gobierno entre los comunes y el PSC, el líder vecinal asegura que no se tiene "ninguna esperanza de futuro", pero seguirá luchando por un barrio en el que sus vecinos se sienten olvidados por la administración.

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