El Forn Santa Clara de Gràcia
Un histórico 'Forn' de Gràcia baja la persiana para siempre por el aumento del alquiler
La panadería histórica del barrio ha sido forzada a cerrar tras negarse a asumir la exigencia de un pago que va hasta los 3.000 euros
Relacionado: Cierra un negocio histórico de Terrassa a finales de marzo: adiós a más de 30 años de trayectoria
Noticias relacionadas
El Forn Santa Clara, un establecimiento con 80 años de trayectoria en la Travessera de Gràcia, baja la persiana ante la imposibilidad de asumir un incremento de renta hasta los 3.000 euros.
Según ha avanzado por L’Independent de Gràcia, el abrupto final del Forn Santa Clara se debe a la decisión de la propiedad del local de no renovar el contrato de arrendamiento bajo las condiciones vigentes.
La histórica panadería se convierte así en un nuevo símbolo de la presión inmobiliaria en Barcelona.
Una renta inasumible
La vida comercial de una ciudad es dinámica, marcada por aperturas y cierres, pero la clausura de un negocio histórico siempre resuena con un eco especial.
Es el caso del Forn Santa Clara en el barrio barcelonés de la Vila de Gràcia, que puso punto final a su actividad el pasado viernes.
Tras ocho décadas endulzando el día a día de sus vecinos, el horno, situado en la esquina de Travessera de Gràcia con la calle de Quevedo, ha sucumbido a un factor habitual en la capital catalana: la presión del mercado de alquiler. El detonante: un aumento de renta inasumible.
El Forn Santa Clara de Gràcia
Quejas vecinales
La pérdida de un comercio con tanta solera ha generado una ola de protestas y lamentos en el barrio de Gràcia. El Forn Santa Clara no era solo un punto de venta, sino un lugar de encuentro que formaba parte del tejido social de la zona.
Vecinos y plataformas como el Sindicat d'Habitatge de Gràcia han señalado directamente al precio del alquiler como la causa de esta "gran pérdida".
La preocupación se centra en que, una vez más, un negocio tradicional y de proximidad sea sustituido por otro de carácter más especulativo o lo que se conoce como "gentrificador", con precios inaccesibles para la mayoría.