Nueva tormenta política en L’Hospitalet. La sección local del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) ha emitido este viernes, 9 de enero, un duro comunicado para condenar las recientes declaraciones de la portavoz del Partido Popular, Sonia Esplugas.
Según la formación socialista, la popular habría utilizado el término “bipolar” de forma despectiva para referirse a la gestión de un grupo político, un hecho que el PSC tilda de "absolutamente inaceptable".
Los socialistas defienden en un comunicado que este uso del lenguaje no es una simple anécdota, sino que supone convertir una condición clínica en una herramienta de ataque. "La salud mental no puede ser nunca una arma retórica ni un recurso para desacreditar el adversario político", han sentenciado desde la agrupación local.
Una crítica contra el estigma
El PSC sostiene que este tipo de retórica degrada la calidad de la democracia y tiene consecuencias directas fuera de la esfera política. En el texto, recalcan que "el uso frívolo y ofensivo de este tipo de conceptos no sollo degrada el debate democrático, sino que contribuye a perpetuar estigmas sociales que afectan directamente a miles de personas que conviven con problemas de salud mental y sus familias".
Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat en una imagen de recurso / ARCHIVO
Los socialistas han querido recordar que, en el contexto actual, los representantes públicos deben ser referentes de civismo. "Desde el PSC de L'Hospitalet recordamos que la política local exige responsabilidad, rigor y respeto. Especialmente en un momento en el que las instituciones deben ser parte de la solución y no del problema, y en el que hay que trabajar por una sociedad más justa, inclusiva y consciente", añade el comunicado.
Exigencia de disculpas
La formación ha elevado el tono para exigir que el PP no deje pasar este episodio sin consecuencias. "Exigimos al Partido Popular de L´Hospitalet una rectificación pública inmediata y una disculpa clara", han reclamado, subrayando que la ciudad merecía un intercambio de ideas que sea "firme en las ideas, pero respetuoso con las personas".
Por el momento, el grupo municipal del Partido Popular no ha emitido ninguna respuesta oficial a esta exigencia, mientras que el PSC zanja su postura con una advertencia contundente:"La línea roja del respeto no es negociable".
