Si alguien nos hubiera dicho hace doce meses que hoy estaríamos hablando de abrir compuertas por exceso de agua, nadie lo habría creído. Pero los datos hechos públicos este jueves por la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) confirman la recuperación histórica del sistema Ter-Llobregat, que abastece a Barcelona, Girona y su área metropolitana.
A fecha de 15 de enero de 2026, los embalses se encuentran al 87,84 % de su capacidad, acumulando un total de 521,83 hm³. La situación es radicalmente opuesta a la vivida en enero de 2025, cuando el sistema agonizaba al 35,66 % con apenas 211 hm³ almacenados.
Por otro lado, Catalunya se prepara para la llegada de un nuevo episodio de lluvias intensas con una batería de medidas preventivas destinadas a garantizar una gestión segura de los recursos hídricos.
Ante las previsiones meteorológicas para los próximos días, la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) ha comenzado a incrementar de forma controlada el desembalse de algunos de los principales pantanos de las cuencas internas, con el objetivo de ganar margen de capacidad antes de la llegada del temporal.
El pantano de Sau en agosto de 2025
Las previsiones apuntan a precipitaciones abundantes y persistentes entre el fin de semana y el inicio de la próxima semana. Este escenario ha llevado a los técnicos a activar protocolos de prevención, especialmente en un contexto en el que los embalses presentan los niveles elevados tras semanas de recuperación hídrica.
La resurrección de Sau
El símbolo más potente de esta recuperación es el pantano de Sau. Hace un año, las imágenes de la iglesia de Sant Romà completamente al descubierto y rodeada de tierra seca daban la vuelta al mundo, con el embalse a un crítico 12,74 %.
Hoy, la fotografía es bien distinta. Sau se encuentra al 85,11 %, almacenando 141,12 hm³. El agua ha vuelto a cubrir el valle, y la torre del campanario vuelve a ser el único vestigio visible en la superficie, recuperando la postal icónica de normalidad que no veíamos desde hacía años.
Aguas abajo, el embalse de Susqueda roza el lleno absoluto. Con un 94,63 % de ocupación (211,57 hm³), funciona casi a su máxima capacidad operativa. La gestión hídrica ahora se centra en el desembalse controlado para garantizar la seguridad y generar energía hidroeléctrica, aprovechando un recurso que hace solo un año era un bien de lujo. La ACA ha autorizado para que la liberación de agua de estos dos pantanos del sistema Ter-Llobregat pase de 3 m³/s a 15 m³/s.
Imagen del pantano de Sau en agosto de 2025
Lo más sorprendente de los datos actuales es que no solo se ha recuperado la normalidad, sino que se está viviendo un episodio de abundancia excepcional. Si comparamos los 521 hm³ actuales con la media de los últimos 5 años para estas mismas fechas (280,77 hm³), las reservas casi duplican la media del lustro. Incluso superan holgadamente la media de los últimos 10 años (351,84 hm³), confirmando que 2025 y el inicio de 2026 han sido periodos extraordinariamente húmedos.
El resto de los pantanos del sistema Ter Llobregat se encuentran en los siguientes niveles:
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La Baells: 83,03 %
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Sant Ponç: 83,11 %
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La Llosa del Cavall: 81,88 %
Foix y Darnius-Boadella también ajustan caudales
Además, otros pantanos relevantes también han comenzado a liberar más agua. El embalse de Foix, en el Penedès, supera el 80% de su capacidad, al igual que el de Darnius-Boadella, en el Alt Empordà. En ambos casos, se ha optado por incrementar los caudales de salida de forma controlada, adaptándolos a la capacidad de los ríos receptores y a las necesidades ambientales.
Vistas panorámicas del pantano de Foix
Desde la ACA insisten en que estas medidas forman parte de la gestión ordinaria en episodios de precipitaciones destacadas. No se trata de una situación de emergencia, sino de una actuación preventiva que permite reducir riesgos aguas abajo, tanto para infraestructuras como para núcleos urbanos situados cerca de los cauces.
Nuevos ajustes
Paralelamente al aumento de los desembalses, la agencia mantiene un seguimiento continuo de la evolución de los caudales fluviales y de las aportaciones que reciben los pantanos. Los datos se analizan en tiempo real para poder ajustar las decisiones en función de cómo evolucionen las lluvias y su impacto en cada sistema.
Por el momento, el resto de embalses catalanes mantienen los desembalses habituales, destinados a garantizar el abastecimiento de agua y el caudal de los ríos. No obstante, las autoridades no descartan aplicar nuevas medidas si el episodio de lluvias supera las previsiones iniciales.
