Para mediados de este año, Castelldefels ampliará su cementerio municipal. El consistorio ha sacado a concurso el contrato de obras, una actuación que responde a la falta de capacidad para absorber la demanda de los próximos meses.
Las obras, con un plazo de ejecución de cuatro meses, cuentan con un presupuesto máximo de 644.231 euros (IVA incluido).
Así, ante la necesidad de garantizar la demanda de sepelios, el Ayuntamiento de Castelldefels ha proyectado siete nuevos bloques de sepulturas para acoger 75 nichos (habitáculos horizontales para enterramientos), 216 columbarios (espacios donde se guardan las cenizas) y 832 osarios (donde se depositan restos óseos).
Ampliación de 300 metros cuadrados
Mediante esta actuación, el proyecto prevé la urbanización de un recinto de 312 metros cuadrados. Según la documentación a la que ha tenido acceso Metrópoli, se destinarán 128,34 metros cuadrados para los nuevos bloques de elementos funerarios, 163,41 metros cuadrados al paso pavimentado y 21 metros cuadrados a dos parterres ajardinados.
Este desarrollo constituye la segunda fase de la actuación realizada en el año 2022, en la que se ejecutaron 75 nichos y 189 columbarios cinerarios, así como un espacio de duelo perinatal. Una intervención que la Junta de Gobierno Local aprobó el pasado 13 de junio de 2025.
Imagen de archivo de unas flores en un nicho de un cementerio
Para los trabajos de ampliación, el Ayuntamiento abrió un concurso público al que se presentaron tres constructoras. Hasta el momento, quien ha obtenido mayor puntuación –y, por lo tanto, se haría con la licencia– es la compañía Plot Ingeniería SL, con sede en Albacete y con una de las mejores ofertas económicas: 470.784 euros (sin IVA).
Según los pliegos del contrato, las obras deben estar acabadas en un plazo de 16 semanas a contar desde la fecha de firma del acta de replanteo. Esta deberá ejecutarse en un plazo no superior a un mes, a contar desde la formalización del contrato.
Construido en 1899
El cementerio municipal de Castelldefels se proyectó en 1899, ya que el antiguo –anexo a la Parroquia de Santa María– se encontraba muy deteriorado y, además, no cumplía las normas sanitarias de mediados del siglo XIX. Estas ordenaban realizar los entierros lejos del núcleo urbano.
Además, se había quedado pequeño, poniendo fin a la costumbre de vincular los cementerios con la iglesia, tal como se hacía en épocas medievales.
