Teo Vázquez, fotógrafo gaditano residente en Sant Roc Badalona
Teo Vázquez, fotógrafo de Cádiz que emigró a Barcelona: "Empecé en un ático de l'Eixample y la gentrificación me trajo a Sant Roc"
El artista abre su estudio a Metrópoli para conceder una entrevista en la que disecciona las claves de su trabajo y hace hincapié en la lucha por la integración de los colectivos marginados
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Cádiz es para los gaditanos como una religión. Y, aunque amen a la popularmente conocida como la Tacita de plata, muchos se ven obligados a emigrar en busca de un futuro mejor.
Teo Vázquez se crió en Santa María del Mar frente a la "Playita de las mujeres" --en las proximidades del famoso barrio de Santa María--, una zona donde "convergen payos y gitanos" con un denominador común: el flamenco. Ahora, por vicisitudes de la vida, reside en Badalona, concretamente en Sant Roc, y los paralelismos con la realidad que ya conocía son palpables.
Fotógrafo, muralista y retratista profesional, Vázquez se dedica a contar historias personales de algunos colectivos, mediante diversos soportes y en dimensiones distintas. Lleva cuatro años viviendo en Badalona, y este lugar le inspira cada día.
"Detrás de cada persona hay un viaje, con una realidad y una historia diferente", afirma en una entrevista con Metrópoli.
Teo Vázquez en su entrevista con Metrópoli Badalona
Arte en el mobiliario urbano
Sin duda, Teo Vázquez es un virtuoso de la práctica del cartelismo, y lo plasma en cualquier equipamiento de la vía pública, en algunas ocasiones, a gran escala como mural que se integra en el contexto urbano.
"Mucha gente se piensa que está pintado o que es permanente", destaca. "Lo cierto es que son fotografías impresas en un papel fino que se pegan, y cuya durabilidad es limitada. "Duran más o menos dependiendo del lugar donde se coloquen, la porosidad del edificio, el tiempo expuesto, si llueve…", añade.
Pero antes de que estas obras se retiren, primero se inmortalizan. "Siempre planeo una retirada cuando ya da la sensación de que se pone feo, y no pasa nada porque cuando se pega se documenta vía audiovisual".
Estudio de Teo Vázquez en el barrio de Sant Roc Badalona
"Los más pequeños me gustan más, son proyectos no institucionalizados, luego pegan otros por encima y ya está, están más vivos, pero los grandes sí se quitan porque afectan más al paisaje urbano", remata.
Proyectos de carga social
El artista recibe a este medio en su taller, el lugar donde se materializa todo su imaginario. "Antes mi estudio era la calle, ahora ya tengo mi sitio propio, aunque a veces me bajo y hago retratos", alega. Desde este habitáculo, Teo crea las obras con las que transmite historia, experiencias y testimonios.
"Muchas veces trabajo mano a mano con fundaciones, ayuntamientos… me contratan y entonces comienzo a hacer el casting con las personas que me interesan, que son las que van por la calle; analizo el territorio y todo culmina con el mural integrado en el panorama urbano".
Parte del taller de Teo Vázquez, en Sant Roc Badalona
Ejemplos de estas peripecias audiovisuales son en Las Ramblas de Barcelona titulado Minorías y resistencias, cuyo protagonista era un patriarca gitano; La pantera rosa, en una de las columnas del edificio homónimo del barrio de La Marina donde aparecen retratados distintos colectivos; o Entre Gipsyland y Chinatown un trabajo todavía por terminar que cuenta el concepto de familia mediante personas de procedencia china y del pueblo gitano.
Teo Vázquez no tiene bastante. Además de estos trabajos, también visita la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) unos dos meses al año para dar clases de retrato, porque "en el mundo del arte tienes que tener la caña en distintos escollos para ganarte la vida", según comenta.
Emigrante en Sant Roc
Ante todo, Vázquez es un emigrante del sur de Andalucía, y se ha instalado en pleno Besòs tras pasar por el centro neurálgico de la capital catalana. "Tenía un ático en el Eixample, pero la gentrificación y la pandemia provocó que me arruinara y la renta subiera, algo insostenible".
La vida le llevó por otros derroteros, y al final acabó alojándose en Badalona, un barrio que ya conoció hacía nueve años tras su trabajo Los king de San Roque. "Encontré este local y acabé aquí de casualidad, me gustó el barrio y el sitio, es un territorio muy interesante, pasan muchas cosas, es un lugar que cambia muy rápido".
"Minorías y resistencias", de Teo Vázquez
Preguntado por la situación del barrio, añade que conforme pasa el tiempo "se complica" y que, por ese motivo, "es muy probable que tanto los gitanos como yo tengamos que coger las maletas e irnos".
Lucha del pueblo gitano
De esta misma manera, Teo Vázquez intenta transmitir su incansable lucha por la integración, la inclusividad y la igualdad del pueblo gitano. "El barrio de Sant Roc está abandonado, hay mucha marginalidad y al final se deshumaniza a la gente".
"La excusa fácil para no rehabilitar la zona es que se va a romper todo al momento. ¿Qué se va a romper? Si ya está roto, es una pena, hay suciedad, plagas de todo tipo, problemas... tanta miseria y dejadez atrae a lo mismo", denuncia.
Teo Vázquez en su entrevista con Metrópoli Badalona
Camarón, algo más que un símbolo
Precisamente por eso, Vázquez ha impulsado uno de los proyectos que sigue vigente. Bajo el nombre ¿Dónde está la estatua de Camarón?, intenta devolverle a la comunidad gitana de Sant Roc una estatua del cantaor que, en 2017, fue encargada y nunca se colocó en la plaza que lleva por nombre a la leyenda del flamenco.
Mural de Camarón en Sant Roc hecho por Teo Vázquez
Esta figura es el hilo conductor para la denuncia social. "Lo que hago es hacer carteles de Camarón con los colores de la bandera gitana y alegro a los vecinos, llama la atención y así pongo el foco en el barrio para recordar a los políticos que no hacen nada".
"Deberían adecentar y mejorar algunas aceras o algunos hogares, que parece que todo dé igual porque nadie va a pasar por aquí; por eso me hubiese gustado que la estatua se hubiera puesto, imagino que hubiese mejorado mucho la zona porque mucha gente vendría a verla", reclama el artista.
Así pues, Camarón va apareciendo cada cierto tiempo por el mobiliario de Sant Roc e incluso por las inmediaciones de las Tres Chimeneas de Sant Adrià, como reproche por la estatua que nunca se colocó, como homenaje a lo que jamás existió y por la necesidad de crear atención social.