Uno de los perros de la Unidad Canina de la Policía Local de Granollers
Granollers pierde su Unidad Canina: malestar en la Policía Local por la desactivación del servicio
El cuerpo deja de contar con el apoyo de los guías caninos en sus patrullajes, un recurso que hasta ahora era fundamental para la detección de sustancias en la vía pública
Giro inesperado en la gestión de la seguridad en Granollers. La Policía Local ha desactivado su Unidad Canina (K9), un servicio especializado que durante años ha sido pieza clave en la lucha contra el menudeo y el consumo de estupefacientes en el municipio.
Lo que comenzó como un proyecto ambicioso que llegó a contar con tres perros operativos, se ha ido marchitando progresivamente hasta quedar reducido a la nada.
Un desmantelamiento progresivo
La situación actual es el resultado de una lenta decadencia. De los tres binomios iniciales que patrullaban las plazas de la ciudad, la unidad se fue reduciendo hasta que solo quedaba un perro en activo.
Sin embargo, la falta de apoyo estructural ha terminado por sentenciar el servicio: a pesar de que todavía queda un animal en la plantilla, este se encuentra actualmente totalmente inoperativo para las funciones policiales.
Esta parálisis no solo afecta a la seguridad ciudadana, sino también al propio perro, que pierde su rutina de adiestramiento y trabajo tras años de servicio.
Un paso atrás en la prevención
La desactivación de la unidad ha generado sorpresa y malestar entre una parte de la plantilla, ya que estos binomios caninos permitían realizar inspecciones mucho más rápidas y precisas en parques, plazas y vehículos.
Un agente de la Unidad Canina de la Policía Local de Granollers
El uso de perros policía no solo servía para incautar sustancias, sino que ejercía una fuerte presión disuasoria contra el incivismo y la delincuencia en las zonas más sensibles de la ciudad.
Sin la unidad canina, los agentes pierden la ventaja táctica que ofrece el olfato de los animales, imposible de sustituir con medios humanos o tecnológicos.
Incertidumbre sobre el futuro del servicio
Por el momento, no ha trascendido si se trata de una medida temporal por reestructuración interna o si es una decisión definitiva del consistorio.
Lo que es seguro es que, hoy por hoy, las calles de Granollers han perdido a sus patrulleros de cuatro patas, dejando un vacío en las tareas de vigilancia y detección que los vecinos y la propia plantilla policial ya empiezan a echar de menos.