Un tirador practica el tiro con arco en Sant Joan Despí
Sant Joan Despí, la meca del tiro con arco que une generaciones: “Tenemos tiradores desde los siete a los 90 años”
Con unos 120 socios, es el tercer club más grande de Catalunya, donde desde hace 25 años practican tiro niños, jubilados y supervivientes de cáncer de mama
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Un miércoles cualquiera por la mañana, un grupo de jubilados practica tiro con arco en un campo de Sant Joan Despí. Después de varias jornadas marcadas por el viento –que incluso obligaron a prohibir las actividades al aire libre–, hoy por fin han podido salir a hacer lo que más les gusta: disparar flechas.
Alfonso es uno de los más veteranos: lleva más de 20 años practicando este deporte en el municipio. Forma parte del Club Tir amb Arc Despí desde sus inicios y, aunque tuvo que dejarlo temporalmente por un problema de visión, lo ha retomado en cuanto ha podido. Además, es monitor, una faceta que le apasiona por los valores que transmite.
Un tirador recoge sus flechas de una diana en Sant Joan Despí
“Recomiendo hacer tiro con arco especialmente a los críos, porque es un deporte donde prima el respeto, la paciencia y la disciplina. Salga como salga el tiro, es responsabilidad tuya; nadie más tiene la culpa”, explica Alfonso en conversación con Metrópoli.
Sant Joan Despí, la meca del tiro con arco que une generaciones
Un cuarto de siglo de vida
Este año el club celebra su 25 aniversario. Lo fundó en 2001 Antonio Cabello, vecino de Sant Joan Despí. “Estuvo tirando flechas hasta dos semanas antes de fallecer, a los 88 años”, recuerda José Luis Valverde, actual presidente de la entidad. Con unos 120 socios, es el tercer club más grande de Catalunya.
Sin embargo, muchos desconocen su existencia. “Algunos de los curiosos que vienen a preguntar por lo que hacemos dicen habernos visto desde la A-2”, relata Valverde, y es que las dianas se distinguen desde la autovía. “Además, nuestro color corporativo, el rojo, es muy visible”, añade.
José Luis Valverde, presidente del Club Tir amb Arc Despí
Estos son los aspectos positivos de una ubicación que el presidente tilda de “privilegiada”. El inconveniente, en cambio, es el ruido en los días de tráfico intenso.
Socios de 90 años
Ubicado a escasos minutos de Barcelona, frente al río Llobregat, es uno de los pocos clubes donde las dianas permanecen siempre colocadas en el campo de tiro. “La distancia máxima que tenemos es de 90 metros y es complicado encontrarla fija en una instalación”, apunta Valverde. Nunca las recogen para que los socios puedan venir a tirar siempre que quieran, sin necesidad de que haya personal.
Campo de tiro con arco en Sant Joan Despí
Este es otro de los puntos fuertes del tiro con arco. “No necesitas a nadie para practicar”, señala el presidente, a diferencia de otros deportes en los que dependes de un equipo, de horarios y de una planificación. “Aquí cada cual gestiona su tiempo; pero, a la vez, compartes espacio con otros tiradores, lo que también genera mucha vida social”, destaca.
Además, es una actividad que puede practicarse a cualquier edad. De ahí que los jubilados sean el grupo más numeroso. “Tenemos socios de 90 años”, apunta Valverde. A diferencia de otros deportes, el tiro con arco permite seguir activo incluso cuando el cuerpo ya no acompaña.
Varios jubilados practican el tiro con arco en Sant Joan Despí
Aunque no son el público mayoritario, los niños también son asiduos del club. Muchos comienzan acompañando a sus padres y, con el tiempo, se animan a hacer el curso de iniciación. Según explica el presidente, cuentan con tiradores desde los siete hasta –como mencionaba antes– los 90 años. Además, el club dispone de una zona con mesas donde las familias organizan barbacoas. “Estamos muy bien aquí”, coinciden varios socios.
Un deporte terapéutico
En Sant Joan Despí, como en otros clubes, ofrecen clases gratuitas a supervivientes de cáncer de mama y que sufren linfedema. “Se ha demostrado que entrenar la fuerza de ese brazo, de la pared torácica y del hombro ayuda a evitar la aparición del linfedema o a reducir sus síntomas”, explica Valverde. El curso de iniciación –obligatorio para empezar a tirar y que cuesta alrededor de 120 euros– se les ofrece de forma gratuita y durante el primer año los socios veteranos acompañan a las nuevas incorporaciones.
Otra de las modalidades que se practican en el club es el kyudo, un arte marcial japonés tradicional centrado en la arquería como vía de desarrollo personal, equilibrio y belleza. Actualmente, una decena de socios lo practica, siempre vestidos con kimono.
Un tirador del Club Tir amb Arc Despí
Kit básico para tirar
Para iniciarse no se necesita nada más que un arco, flechas –que muchos se fabrican ellos mismos y que distinguen gracias a los colores de las plumas– y una funda donde guardarlas. Algunos tiradores también utilizan protectores para los dedos y el brazo. Existen distintos tipos de arco: de iniciación, tradicional, olímpico o longbow, entre otros. Si se encarga a medida, su precio puede alcanzar los 5.000 euros.
Además del material, otro requisito fundamental es que no sople demasiado viento. De hecho, el temporal Nil que azotó Barcelona hace unas semanas derribó todas las dianas del campo.
Un tirador con protectores en los dedos muestra su arco
Como una familia
Alfons, vecino de su tocayo Alfonso, lleva dos años practicando tiro con arco y asegura que le ha cambiado la vida. “En una junta de vecinos, Alfonso me habló de ello y decidí probarlo. Ahora vengo entre dos y tres veces por semana; me va muy bien”, explica.
Durante años practicó tiro con escopeta y pistola, pero ahora disfruta más lanzando flechas. “Es más calmado, más sensorial y menos ruidoso”, señala. En este tiempo se ha integrado tanto que ya forma parte de la junta directiva. El club se ha convertido en su nueva familia. “Aquí la gente es un encanto”, dice con una sonrisa.
Alfons recoge sus flechas en el campo de tiro de Sant Joan Despí
El “culpable” de su nuevo hobby –su vecino Alfonso–, además de entrenador del club, fue juez a nivel nacional de tiro con arco. Su pasión lo ha acompañado durante dos décadas, con apenas alguna pausa por motivos de salud. “Lo he retomado hace poco porque el médico me recomendó trabajar la visión periférica”, explica.
Él mismo fabrica sus flechas de madera, a las que añade una punta ojival, las plumas y el culatín. Antes de despedirse, ofrece dos consejos para quienes quieran iniciarse: “no comprar el material sin consultarlo antes con un profesional” —ya que en arquería manda el ojo dominante, no el brazo— y “no tirar en ningún campo que no esté homologado”. Así de simple.
Tiradores en el campo de tiro en Sant Joan Despí