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La Guardia Urbana de Barcelona ha interceptado en el distrito de Horta-Guinardó un vehículo de movilidad personal (VMP) que circulaba a una velocidad totalmente temeraria.

Los agentes detectaron este sábado por la mañana un patinete eléctrico que era capaz de alcanzar los 92 kilómetros por hora, una cifra que triplica ampliamente el límite legal de 25 km/h permitido para este tipo de dispositivos en las vías urbanas.

Un "pleno" de infracciones al volante

Al detener al conductor tras ser detectado por exceso de velocidad, la patrulla descubrió que el infractor acumulaba una lista de irregularidades poco común.

Tras someterlo a las pruebas pertinentes, el hombre dio positivo tanto en el test de alcohol como en el de drogas. Por si fuera poco, los agentes comprobaron a través de la base de datos que el individuo nunca había obtenido el permiso de conducir, lo que agrava significativamente su responsabilidad legal ante este incidente.

El peligro de los patinetes trucados

El vehículo, que por sus características técnicas y la velocidad alcanzada deja de ser considerado un patinete para ser tratado legalmente como un ciclomotor, ha sido investigado por los agentes del distrito.

Este caso vuelve a poner el foco sobre los riesgos de los VMP trucados o de alta potencia que circulan por Barcelona, suponiendo un grave peligro tanto para los peatones como para el resto de conductores.

El investigado se enfrenta ahora a varias sanciones administrativas y penales que podrían derivar en penas de cárcel por un delito contra la seguridad vial.

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