Xavier Trias ya tiene quien le haga sombra. Y no son sus rivales, sino dentro de su propia formación, el Partit Demòcrata Europeu (PDeCAT): Neus Munté será, casi con toda probabilidad, el relevo del veterano político para concurrir a las elecciones municipales del 2019 y recuperar el emblemático Ayuntamiento de Barcelona para los convergentes (o exconvergentes). Así lo han confirmado a Metrópoli Abierta diferentes fuentes de la organización independentista. Su interés en concurrir a las próximas municipales ya fue notificado a los principales dirigentes del PDeCAT en conversaciones privadas. Con ella como candidata, los demócratas esperan dar la vuelta a la tortilla y plantar cara a Ada Colau con un equipo totalmente renovado.

De hecho, aunque no lo hayan puesto sobre el tapete, hay al menos dos mujeres más del PDeCAT interesadas en el puesto, pero ante la presencia de Munté tienen poco que hacer. La apuesta como candidata por la presidenta del partido (es presidenta tras haber dimitido Artur Mas del cargo de presidente la pasada semana) se debe a varios motivos. El primero de ellos es que Trias ya ha agotado su ciclo. En esta legislatura, además, ha persido a sus principales escuderos. Primero fue Antoni Vives, que se fue al sector privado (luego fue detenido en el marco de la operación 3%, que investiga el cobro de mordidas de Convergència a constructoras a cambio de adjudicaciones de obras); luego fue Joaquim Forn, piedra angular del grupo municipal convergente, que dejó su responsabilidad en el consistorio para irse como consejero de Interior. Ahora está en la cárcel, acusado de rebelión por haber ayudado a organizar el referéndum del 1 de octubre y no haber permitido que los Mossos d’Esquadra ejecutasen órdenes judiciales.

Otro de los motivos es que Munté tiene una cierta imagen pública, ya que ofició como consejera de Bienestar y Familia, como vicepresidenta de la Generalitat y como consejera de Presidencia, además de ser portavoz del Gobierno catalán. Luego, pasó a estar en la vicepresidencia del PDeCAt, un cargo honorífico para premiar su lealtad a Artur Mas, pero sin proyección política. Una vez que Mas anunció su retirada de la política activa, Munté se ha quedado la presidencia del partido, pero tampoco deja de ser un cargo honorífico. La recuperación de su persona para ser la candidata del PDeCAT a la alcaldía de Barcelona, pues,  es un premio a su trayectoria. Además, Munté proviene de la UGT, lo que le confiere también una pátina social de la que otros candidatos carecen.

BOFETADA A PUIGDEMONT

Por último, su candidatura es una sonora bofetada a Carles Puigdemont, cuyas relaciones con el PDeCAT atraviesan los perores momentos. Puigdemont heredó a Munté como consejera de Presidencia y portavoz de la Generalitat, pero sus relaciones nunca fueron buenas. De hecho, Puigdemont jamás se fió de ella. En enero del año pasado, Munté amagó con dimitir después de quedar en evidencia varias veces ante la prensa por iniciativas que el president había tomado sin avisarla.  Por ejemplo, negó que hubiese habido contactos con el Gobierno central y al día siguiente se destapó que Puigdemont había mantenido semanas atrás un encuentro secreto con Mariano Rajoy.

Finalmente, en julio del 2017, Munté dejó su cargo: en varias ocasiones, durante la reunión del Gobierno, se había pronunciado en contra de cómo se estaban haciendo los preparativos del referéndum del 1 de octubre, del cual Puigdemont era entusiasta partidario. Eso acabó de deteriorar su relación, hasta el punto de que el president decidió abrir una crisis de gobierno en el mes de julio y cambiar a los consejeros más díscolos: Neus Munté, Jordi Jané (Interior) y Meritxell Ruiz (Educación). Semanas antes, había cesado el consejero de Empresa, Jordi Baiget.

REFORZAMIENTO DE LOS CUADROS DEL PDECAT

Munté, persona muy cercana a Artur Mas, también mantiene excelentes relaciones con Marta Pascal, coordinadora del PDeCAT. El tándem Pascal-Munté puede funcionar para recuperar cuota de poder, ya que la formación quedó muy tocada tras las elecciones autonómicas del pasado 21 de diciembre. El personalismo de Puigdemont provocó que el partido no tuviese ni voz ni voto en la confección de las listas y el cabeza de lista hizo lo que quiso: desde obligar a romper el carnet del PDeCAT a gente de su entorno como vetar en la lista a la cúpula de la formación. De ahí que ni Pascal ni el otro coordinador, David Bonvehí repitan en el escaño.

La recuperación de Munté, a la sombra de esta realidad, es un reforzamiento de los cuadros del PDeCAT para cercar a Puigdemont y obligarle a volver a la disciplina de partido. En algunos círculos convergentes se habla incluso del mejor premio que se le puede dar a un político, ya que la alcaldía de Barcelona, además de ser un cargo con mucha visibilidad, no está sujeto a los grandes vaivenes de la alta política, sino que va muy ligado a la gestión de la Administración muy cercana al ciudadano. “Es una perita en dulce para cualquiera, especialmente para una persona como Neus Munté, que ha estado en el ojo del huracán durante su paso por la Generalitat. Difícilmente aquí tendrá problemas con el tema de si se salta la ley o invade competencias, como ocurre con el Gobierno autonómico. Incluso aunque no recupere la alcaldía, si queda como la líder de la oposición, su puesto será de mucha visibilidad”, zanja un alto dirigente del partido.

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