El concejal de Demòcrates de Catalunya (DemòcratesCat) en el Ayuntamiento de Barcelona, Gerard Ardanuy, propuso esta semana en la federación de Barcelona de su partido la realización de una consulta interna para romper el pacto que tiene con ERC y desgajar del grupo parlamentario republicano a los diputados de esta formación. DemòcratesCat había concurrido a las elecciones del pasado 21 de diciembre coaligado con ERC y había obtenido dos diputados, que ahora podrían pasar al Grupo Mixto.

De ratificarse esta idea, Esquerra se quedaría con sólo 30 diputados en el Parlament, a cuatro de Junts per Catalunya, que, encabezada por Carles Puigdemont, seguiría teniendo 34. Pero si descartamos también el voto de Toni Comín, en exconsejero de Salud fugado en Bélgica, y que de momento no puede delegar su voto y tampoco accede a dejar el escaño, los republicanos se quedarán con sólo con 29 representantes parlamentarios.

El pasado martes, Ardanuy propuso a la federación realizar la consulta interna porque considera que ERC ha vulnerado el primer punto del acuerdo en el que se comprometía a “afianzar la República catalana como un nuevo Estado de Europa”. Ese punto, exigía promover “el despliegue de los instrumentos que comporten afianzar la República catalana como nuevo Estado independiente de Europa”.

A primera vista, podría parecer que DemòcratesCat quiere romper con ERC porque los republicanos han quitado el pie del acelerador o han renunciado a la República. Pero nada más lejos de la realidad. La maniobra es la segunda parte del intento que hizo Carles Puigdemont para intentar controlar la política municipal de Barcelona, de la misma manera que ha controlado la política global en el Parlament de Catalunya.

EL BENEFICIADO, PUIGDEMONT

Con la operación iniciada por Ardanuy (y que cuenta con el visto bueno del líder del partido, Antoni Castellà, aspirante incluso a una plaza de consejero en el próximo Govern), quien sale beneficiado claramente es Carles Puigdemont, que de esa manera debilita a ERC, su principal rival electoral y con quien se disputa el voto soberanista.

La otra vertiente de la operación se vivió en el mes de marzo: el 17 del mes pasado, Puigdemont recibía en su residencia de Waterloo a Jordi Graupera, aspirante a alcalde de Barcelona. Tres días después, el 20 de marzo, Graupera desgranaba en una conferencia pronunciada en Barcelona su propuesta: una candidatura única independentista en las elecciones municipales del año que viene. Justamente lo que en esos momentos filtraba también el entorno de Puigdemont. En la conferencia, en primera fila, se encontraba Antoni Castellà, pero también una nutrida representación del círculo más duro y personal de Puigdemont: Quim Torra, Joan Maria Piqué y Jaume Clotet.

En realidad, el expresident es el más interesado en formalizar esa lista única, a ser posible con un candidato que le sea leal. Cabe destacar que en el momento en que Graupera fue a ver a Puigdemont y luego éste lanzó la propuesta, ERC ya tenía candidato: repetirá Alfred Bosch, que ha evitado las primarias al no presentarse nadie más como candidato. Y en las filas del PDeCAT, ya se habían posicionado tanto la exconsejera de Presidencia y exportavoz del Gobierno, Neus Munté como el dirigente local Carles Agustí.

LA GRAN JUGADA

Evidentemente, una lista unitaria dinamitaría esas dos candidaturas, que Puigdemont no puede controlar. Fuentes independentistas reconocen a Metrópoli Abierta que “Graupera y Demòcrates no se tiraron a la piscina sin agua: sabían que podían contar con el apoyo de Puigdemont y pactar con él. Por eso presentaron la candidatura unitaria al Ayuntamiento y por eso ahora quieren romper el grupo parlamentario de ERC, que es el principal objetivo de Puigdemont”.

Para afianzar su estrategia, Ardanuy promovió también otra consulta interna sobre una “candidatura unitaria soberanista en Barcelona”. En esa consulta se pide a la militancia: “Dada la actual configuración del plenario del Ayuntamiento, la situación política nacional y el inicio de los procesos de elección de candidatos/as a la alcaldía de Barcelona, y teniendo en cuenta que las encuestas prevén el mantenimiento de un alto nivel de fragmentación, también dentro de las fuerzas soberanistas, ¿crees que en las próximas elecciones municipales el soberanismo habría de confluir en una candidatura con capacidad para disputar la alcaldía de la ciudad y con el objetivo de hacer efectiva la capital de la República?”.

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