La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha decidido lanzarse al ruedo para defender los Presupuestos Generales del Estado, consciente de que de esos presupuestos también se juega mucho la ciudad de Barcelona.

Por ello, Colau participará en un acto el domingo 11 de noviembre junto a otros políticos de primera línea de la política nacional, autonómica y municipal de Podemos y dus confluencias para defender los presupuestos que ha elaborado el gobierno de Pedro Sánchez y cuentan con el aval del grupo político de la alcaldesa.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, también estará presente en el acto, en el que participarán Lucía Martín, diputada en el Congreso, Jéssica Albiahc, diputada en el Parlament, y Gerardo Pisarllo, primer teniente de alcalde de Barcelona.

Todos ellos defenderán la necesidad de que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado ya que, según ellos, significan una mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos por los enormes cambios que aportan respecto a los presupuestos anteriores. Los políticos de Podemos consideran que con estos presupuestos se permitirá subir los salarios, dignificar las pensiones, congelar las tarifas del transporte y regular los alquileres.

Es precisamente en estos dos últimos aspectos en los que el Ayuntamiento de Barcelona tiene puesto especial interés, por el hecho de que la aprobación de los presupuestos le permitirá ingresar alrededor de 100 millones de euros de las arcas del Estado que podrían permitir poner en marcha alguna de las promesas que la alcaldesa ha hecho.

MENSAJE A LOS INDEPENDENTISTAS

La alcaldesa no ha dejado de enviar mensajes a los partidos independentistas con representación en el Congreso para que se decanten por dar su visto bueno a los presupuestos. En repetidas ocasiones, Ada Colau ha afirmado que la aprobación de los PGE servirán para destensar las relaciones entre el Gobierno del Estado y el de la Generalitat, y ha asegurado que la polìtica de lanzarse ultimatums de una y otra parte solo va a contribuir a agravar el conflicto y a conducirlo a un callejón sin salida que hará mucho más complicado el diálogo entre las partes.

Noticias relacionadas