El pleno de Barcelona ha aprobado la proposición conjunta de Junts y ERC en apoyo a la ley de amnistía, reclamada por las formaciones independentistas al PSOE como condición para que Pedro Sánchez sea investido como presidente del Gobierno. La declaración institucional ha contado con el apoyo de los grupos proponentes y de BComú, y ha contado con el rechazo del PSC, que también ha expresado su oposición en el Parlament de Catalunya. PP y Vox también van votado en contra, aunque los votos de los partidos constitucionalistas no han sido suficientes para frenar la propuesta de los independentistas.

El Consejo Municipal ha tumbado, en el mismo debate, una proposición del PP en sentido contrario, rechazando cualquier tipo de amnistía o indulto generalizado independientemente del delito que se trate. Todos los grupos han votado en contra a excepción de Vox, que se ha abstenido.

El líder de Junts, Xavier Trias, ha afirmado que se puede conseguir "un compromiso histórico que sea una base para solucionar el conflicto territorial", y que se debe decidir si contribuir "al diálogo y al entendimiento" o "al enfrentamiento y la represión". Desde ERC, el edil Ernest Maragall ha señalado que se está "extendiendo la mano al Estado, y más concretamente a su poder legislativo". El regidor republicano ha pedido "completar la negociación y abrir una nueva etapa" en la que se consolide "un clima de reconocimiento y respeto entre Catalunya y el Estado".

LA JUSTIFICACIÓN DEL PSC

Laia Bonet, regidora del PSC, ha insistido en que los electores reclamaron "un gobierno progresista" en los comicios generales y ha recordado que, en Catalunya, los socialistas lograron "más votos que todo el independentismo junto". La edil ha subrayado que "el PSOE ha dado una respuesta política" al conflicto catalán "respetando la constitución y el Estado de Derecho", y ha pedido "prudencia, paciencia y discreción" ante esta cuestión.

La concejal de Movilidad, Laia Bonet / METRÓPOLI

La líder de BComú, Ada Colau, ha señalado que la "desjudicialización es imprescindible para empezar una nueva etapa", y ha denunciado la realización de "sobreactuaciones en sedes parlamentarias" respecto a una cuestión sobre la que se están llevando a cabo "conversaciones con discreción".

"ATAQUE A LA DEMOCRACIA"

El líder del PP, Daniel Sirera, ha reprochado a las formaciones independentistas que "piden algo que no se puede dar". El edil popular ha remarcado que "el proceso separatista no solo fue un golpe brutal a la economía", sino también "un ataque a la convivencia entre catalanes y a la democracia" en el que se "vulneraron los derechos de medio pueblo de Catalunya".

El portavoz de Vox, Gonzalo de Oro-Pulido, ha afirmado que este debate supone un "menosprecio a los barceloneses que piensan en subsistir día a día", y que la capital catalana tiene muchos problemas como para unirse a "la matraca del procés". El edil también ha tachado de "lamentable y triste" utilizar a Barcelona "como moneda de cambio" en el Congreso.