Confusión, aunque se haya trabajado con criterio en los últimos cuatro años. La salida de Ernest Maragall del grupo municipal de ERC, tras ser candidato a la alcaldía en las dos últimas ocasiones, deja a los republicanos sin liderazgo en un momento clave, en el que deberá negociar con el socialista Jaume Collboni un posible acuerdo de gobernabilidad. Maragall dejará el Ayuntamiento en el último pleno de este año, el 22 de diciembre. El testigo lo toma la concejal Elisenda Alamany, que se autoproclamó hace unas semanas, sin que Maragall, todavía, hubiera anunciado sur retirada.

Maragall sale del consistorio con cierta frustración, por decisiones ajenas y por las propias de su propio partido. No pudo ser alcalde en 2019, cuando el PSC buscó un aliado en Manuel Valls para que Ada Colau repitiera como alcaldesa. Y en 2023 el partido se derrumbó en Barcelona, pasando de diez a cinco concejales. La cuestión es que ahora, aunque Maragall ya había dejado claro que no volvería a ser candidato, Esquerra no ha sabido cómo actuar, y ha permitido que Alamany se autoproclamara como líder de esos cinco concejales, sin que Maragall pudiera anunciar, antes que nadie, su retirada.

Ester Capella, Eva Baró y Elisenda Alamany durante unas fiestas de la Mercè, de izquierda a derecha

Eso es lo que ha llevado a Xavier Trias a lamentar la situación de Maragall. Los dos veteranos políticos mantienen una estrecha relación, con una estima mutua. “No se han portado bien con Maragall”, ha señalado el líder de JxCat en Barcelona. Pero Maragall no ha querido exhibir ese malestar. Señaló en el último pleno del pasado viernes que se iría, y hará efectiva su retirada en el pleno del 22 de diciembre.

COMPAÑERA DE JUNCÀ

Lo que sucede, como apunta una fuente de ERC, es que el partido ha quedado dividido tras las elecciones a la presidencia de la federación de Esquerra en Barcelona. En esos comicios internos ganó la concejal Eva Baró, apoyada por Oriol Junqueras, frente a Patrícia Gomà, secretaria general del Departamento de Educación de Generalitat. Los ex dirigentes del PSC que ingresaron en ERC, como Joan Ignasi Elena, actual consejero de Interior, apostaron por Baró, mientras que cuadros más veteranos de Esquerra, como Oriol Amorós, formaron parte de la candidatura de Gomà. La diferencia fue mínima: 50% frente a 47% de los votos.

¿Y Elisenda Alamany? Procedente de los comunes, Alamany es consciente de que la candidatura a la alcaldía la deberá decidir el conjunto de la militancia del partido, pero ha decidido dar un paso al frente, al entender que para ser lo primero que hay que hacer es “querer”. Alamany cuenta con una ventaja que no suele ser de poca importancia en los partidos políticos. Las relaciones personales son esenciales, los círculos de proximidad son importantes, y Alamany es compañera de Lluís Juncà, director general de Innovación y Empendeduría de la Generalitat y ex jefe de la oficina de Oriol Junqueras. Se trata de un cargo de la máxima confianza de Junqueras.

El candidato de ERC, Ernest Maragall, y el alcaldable de Junts, Xavier Trias EUROPA PRESS

En todo caso, el grupo municipal se ha quedado sin proyecto, con varios concejales que son muy bien valorados por los socialistas y también por otros grupos municipales. Junto a Elisenda Alamany forman parte del grupo municipal Jordi Castellana, la citada Eva Baró y Jordi Coronas. Tanto éste último como Castellana son valorados por su capacidad y trabajo en el Ayuntamiento.

Con la salida de Ernest Maragall se produce, sin embargo, una circunstancia: ya no hay elementos de química personal que hagan imposible una aproximación con los socialistas. Es lo que esperaba Jaume Collboni, que necesita saber qué pasará con el resto de dirigentes de los grupos municipales para negociar un acuerdo de gobernabilidad. Fuentes socialistas admiten que ERC puede jugar el papel de “tapado”. Mientras la disyuntiva de Collboni se presenta como una opción entre los comunes o JxCat, ERC podría ser un socio del PSC, pensando también en el Parlament de Catalunya. Aunque no sería suficiente para gobernar, --diez concejales del PSC por cinco de ERC—sí podría ser importante para impedir votaciones cruzadas en contra por parte del resto de grupos.

Alamany no ha desdeñado la posibilidad de llegar a acuerdos con los socialistas. En todo caso, lo que busca es afianzar una posición en el grupo, en un momento de enorme incertidumbre de los republicanos: sin liderazgos claros, con divisiones internas y con pocos proyectos de ciudad.