Barcelona ha decidido ir a por todas en la carrera por albergar la futura Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP). El Ayuntamiento ha presentado formalmente su candidatura poniendo sobre la mesa un activo de difícil competencia: la antigua residencia Ramon Llull, un edificio histórico situado dentro del recinto de la Escola Industrial, en el corazón del Eixample.
La propuesta, aprobada ayer por la comisión de gobierno municipal y avanzada por El Periódico, no llega sola. La candidatura exhibe músculo institucional al contar con el aval explícito tanto de la Generalitat de Catalunya como de la Diputación de Barcelona, propietaria del inmueble.
El objetivo es claro: convencer al Gobierno central de que la capital catalana es el lugar idóneo para acoger el organismo encargado de prevenir y responder ante futuras pandemias.
Un edificio patrimonial para 300 trabajadores
La apuesta de Barcelona se basa en la calidad y la capacidad del espacio. Mientras que el Gobierno solicitaba un mínimo de 4.000 metros cuadrados, la capital catalana ofrece el doble de superficie: un total de 8.000 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas y un altillo.
Vista desde el aire de la Escola Industrial de Barcelona
El inmueble, actualmente en desuso, es una pieza de arquitectura modernista y novecentista declarada Bien Cultural de Interés Nacional. Su ubicación en la calle Comte d'Urgell, en pleno centro neurálgico de la ciudad, cumple sobradamente con los requisitos de representatividad y conexión que exigía el Ministerio de Sanidad y Política Territorial.
El plan prevé que este espacio se convierta en el centro de trabajo para los cerca de 300 empleados de alta cualificación que integrarán la plantilla de la Agencia.
Conectividad internacional
Uno de los puntos fuertes que Barcelona destaca en su propuesta es su conectividad, un factor determinante en las bases del concurso publicadas en el BOE el pasado diciembre. El Gobierno exige que la sede tenga fácil enlace con aeropuertos internacionales que conecten con Estocolmo, Ginebra, Bruselas o Copenhague, ciudades donde se encuentran las contrapartes europeas (como el ECDC) con las que la Agencia española deberá coordinarse diariamente.
Edificio de la residencia Ramon Llull de Barcelona
La red de transporte público de Barcelona, sumada a las conexiones del Aeropuerto de El Prat y la alta velocidad ferroviaria, posiciona a la ciudad con ventaja competitiva frente a otras candidatas que ya han mostrado interés, como Granada, Zaragoza, León, Oviedo o Lugo.
Un organismo hijo de la pandemia
La creación de la AESAP es una respuesta directa a las lecciones aprendidas durante la crisis de la COVID-19. Siguiendo las recomendaciones de la OMS y el Centro Europeo para el Control de Enfermedades, este organismo estratégico nace para centralizar la vigilancia de la salud pública, evaluar riesgos y coordinar respuestas rápidas ante amenazas sanitarias.
Ahora, la decisión está en el tejado del Ejecutivo central, que deberá evaluar si el peso patrimonial de la Escola Industrial y la potencia logística de Barcelona se imponen a las aspiraciones del resto de ciudades candidatas.
