El cartel de la Bodega Fermín de Barcelona en una imagen de archivo
Barcelona indulta los rótulos históricos: modificará su ordenanza para salvar la cartelería de comercios emblemáticos
La Comisión de Urbanismo aprueba por unanimidad impulsar un plan en menos de tres meses para proteger el patrimonio y suspender temporalmente la retirada de carteles
Antecedentes: Dos bodegas históricas de Barcelona se rebelan contra el Ayuntamiento por retirar sus letreros originales
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La Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado por unanimidad impulsar los cambios normativos necesarios para proteger, conservar y recuperar los rótulos históricos de los establecimientos de la ciudad.
La decisión, nacida a partir de una propuesta de ERC, se produce apenas unos días después de que la polémica estallara en las calles y en las redes sociales ante la inminente retirada de la cartelería original de dos locales emblemáticos de la capital catalana: la Bodega Fermín, en la Barceloneta, y la Bodega Carol, en el barrio del Clot.
El texto aprobado insta al gobierno municipal a poner en marcha, en un plazo máximo de tres meses, una "estrategia municipal" integral. El objetivo principal es incorporar a la ordenanza actual una categoría específica destinada a la protección de rótulos, carteleras y elementos gráficos que posean un alto valor patrimonial y social.
Frenar la retirada de forma inmediata
La hoja de ruta planteada exige la redacción de un plan especial de protección y la creación de una campaña municipal de restauración y conservación dotada con una partida presupuestaria específica.
La bodega Carol en una imagen de archivo
Además, como medida inmediata, se ha acordado suspender o condicionar de manera preventiva cualquier orden de retirada, sustitución o destrucción de aquellos elementos gráficos que sean susceptibles de integrarse en este futuro plan de protección.
Para el concejal republicano Jordi Coronas, impulsor de la medida, esta actualización de las ordenanzas es urgente porque Barcelona "está en riesgo de perder su piel".
El detonante en el Clot y la Barceloneta
El origen de este conflicto se encuentra en la ordenanza de usos del paisaje urbano del año 2011, que regula al milímetro el tamaño, el grosor y la proyección de la cartelería exterior de los comercios. Su aplicación estricta puso contra las cuerdas a dos comercios históricos barceloneses.
En el caso de la Bodega Fermín, unas obras de rehabilitación en su fachada provocaron que el Instituto Municipal del Paisaje Urbano (IMPU) exigiera fulminar sus letreros de 1973. Aunque los dueños acataron la retirada del cartel vertical en bandera, se atrincheraron para salvar los letreros frontales.
Rótulo de la Bodega Fermín
Su lucha desencadenó una oleada de solidaridad vecinal y el apoyo de la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico. Ante el malestar, el consistorio ha paralizado temporalmente las exigencias y ha creado un grupo de trabajo para integrar la rotulación en la nueva fachada.
Más beligerante era la situación de la Bodega Carol, en la calle Aragó. Con actividad ininterrumpida desde 1939, el local recibió una orden de retirada en 2024 tras la denuncia de un particular que alegaba que el letrero excedía el ancho permitido. Sus propietarios se negaron en rotundo a desmantelar parte de su historia y, tras encajar dos multas coercitivas de 750 euros, han llevado al Ayuntamiento a los tribunales argumentando que el rótulo constituye una obra ya prescrita.
El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 ya ha admitido a trámite el caso y celebrará la vista oral el próximo 21 de octubre.