Una cámara de vigilancia en una imagen de archivo

Una cámara de vigilancia en una imagen de archivo Archivo

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Barcelona acelera el despliegue de cámaras de seguridad en 2026: un centenar de nuevos dispositivos vigilarán puntos estratégicos

El Ayuntamiento instalará nuevos dispositivos de control en zonas de alta afluencia como el Born, los búnkeres del Carmel o la Anella Olímpica, con la mirada puesta en alcanzar el medio millar de cámaras en 2027

Más: Santa Coloma instalará más cámaras de videovigilancia en la ciudad: "Generan un claro efecto disuasivo en la delincuencia"

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La ofensiva del Ayuntamiento de Barcelona para blindar la seguridad en el espacio público sigue cogiendo ritmo.

Antes de que acabe este año, la capital catalana sumará cerca de un centenar de nuevas cámaras de videovigilancia repartidas en cinco puntos estratégicos de la ciudad.

Así lo ha explicado el teniente de alcalde Albert Batlle en la comparecencia ante los medios de comunicación durante la mañana de este martes, 11 de agosto, para dar detalles sobre el Pla de Videovigilància.

Esta medida se enmarca en el plan del consistorio para dotar a la Guardia Urbana de más herramientas tecnológicas de prevención, fijándose como gran objetivo el horizonte de 2027, momento en el que se espera haber desplegado 500 nuevos dispositivos.

Cámaras de videovigilancia en una imagen de archivo

Cámaras de videovigilancia en una imagen de archivo Pixabay

Los nuevos puntos bajo control policial

El mapa de la nueva videovigilancia pone el foco en áreas que generan preocupación por la gran concentración de personas, la incidencia de hechos delictivos o bien por ser consideradas puntos sensibles ante posibles amenazas terroristas.

Así, la Fira de Bellcaire (los Encants) y la zona del Fort Pienc concentrarán el grueso de esta nueva oleada con 30 cámaras, la misma cifra que se destinará a vigilar la Anella Olímpica de Montjuïc.

Por detrás de estos grandes espacios, el consistorio también reforzará el distrito de Sant Andreu con 19 terminales en el Parc de la Pegaso, donde se produjo el crimen de un menor de 15 años.

En cuanto a los entornos de gran afluencia turística y de ocio, se ha dado luz verde a la colocación de 11 cámaras en los búnkeres del Carmel y 9 más en el céntrico paseo del Born.

Búnkeres de El Carmel / TRIPADVISOR

Búnkeres de El Carmel / TRIPADVISOR

Todas estas incorporaciones forman parte de las fases 2 y 3 del plan estratégico municipal. Actualmente, Barcelona ya dispone de 186 cámaras operativas, una vez completada la primera fase que permitió encender los sistemas de la plaza de Catalunya --con 14 aparatos-- y del Frente Marítimo --con 12--.

Sin embargo, el engranaje no se detiene aquí. Ya hay obras en marcha para instalar 20 objetivos en la plaza Reial y se están preparando otros nuevos para la avenida de la Catedral, la rambla del Raval y el edificio histórico del Ayuntamiento. Paralelamente, los despachos municipales planifican futuras expansiones en el Eixample --en la plaza Universitat.-- y en Nou Barris --plaza Roja, plaza de Àngel Pestaña y Parc de la Guineueta--.

Equilibrio entre disuasión y derecho a la intimidad

Batlle ha subrayado que las cámaras no pretenden en ningún caso sustituir a las patrullas a pie de calle, sino complementarlas. Su función es doble: actuar como elemento disuasorio para evitar delitos y aportar pruebas gráficas clave para las investigaciones policiales posteriores.

El teniente Albert Batlle

El teniente Albert Batlle SIMÓN SÁNCHEZ

Aunque el plan prevé que el 5,16% del espacio público barcelonés acabe bajo el radio de acción de estos objetivos, el consistorio quiere huir de la etiqueta de ciudad hipervigilada. En este sentido, el teniente de alcaldía de Seguridad, Albert Batlle, ha querido dejar clara la filosofía del proyecto subrayando que “no es una vigilancia masiva, es un modelo selectivo”.

Para disipar las dudas sobre posibles vulneraciones de la privacidad, el edil ha recordado que cada cámara colocada exige la autorización previa de la Generalitat de Catalunya.

Además, se ha descartado rotundamente el uso de inteligencia artificial o de software de reconocimiento facial, garantizando así la mínima intromisión en la vida de los peatones. Sobre este delicado equilibrio, Batlle ha sentenciado que desde el gobierno municipal “tenemos que compaginar los elementos de seguridad y los elementos de respeto y privacidad de las personas”.