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La elección de Ada Colau como la presidenciable de la izquierda española a la presidencia de España, postulada por Más Madrid, ha dado carta de naturaleza a los rumores que apuntaban a una maniobra en la sombra, desde hace meses, de la propia Ada Colau.

En círculos políticos de los comunes, la noticia ha caído muy bien o muy mal, dependiendo del sector consultado. El que pueda ser la nueva Yolanda Díaz en la capital española no deja indiferente a casi nadie.

Maniobra detectada este verano

La maniobra de Colau por volver a la política fue detectada por sus compañeros este verano, cuando comenzaron los rumores sobre su interés por irse a hacer política a Madrid.

Los colauistas insisten en que la exalcaldesa de Barcelona es la mejor opción que tienen las izquierdas españolas para recuperar terreno.

Pese a los sucesivos escándalos de sus mandatos mientras era alcaldesa y las posteriores sentencias contra decisiones unilaterales que vulneraron las normas a menudo, Colau y su partido han difundido durante los últimos tres años las bondades de un mandato controvertido.

La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau EUROPA PRESS

Pros y contras

Pero al margen de su gestión al frente de la Administración, desde algunos segmentos de los comunes se ve con recelo la desmedida “ambición” de la exalcaldesa. “Se cree la reina madre y difícilmente acepta las críticas. Jamás hace autocrítica y siempre encuentra un chivo expiatorio para sus errores”, critica un exdirigente de los comunes que en otros tiempos estuvo a su lado incondicionalmente.

Sus acólitos, no obstante, ponen en la balanza de activos el carisma y su cintura política. “Es la única capaz de conseguir que Podemos y Sumar vuelvan a estar unidas en una misma lista electoral. Esta unidad es fundamental si queremos recuperar el terreno perdido en las últimas elecciones”, dice una fuente oficialista.

Su amigo, el eurodiputado Jaume Asens, es el mayor promotor de esa máxima. Pero un sector de los comunes de a pie no lo ven tan claro y detectan una maniobra política en las alturas cuya comprensión se le escapa. Los críticos, no obstante, son bastante escépticos sobre la posibilidad de que pueda conciliar a las dos facciones de la izquierda que se han convertido en enemigas irreconciliables.

Jaume Asens y Ada Colau

Madrid siempre fue su sueño

Su candidatura es vendida como la gran esperanza blanca de la izquierda a la izquierda del PSOE. En Madrid, han desaparecido sus enemigos políticos, los que le habían cortado las alas cuando pretendió ser ministra en el último gabinete de Pedro Sánchez, y eso le da ventaja. También le da ventaja el hecho de que haya sido propuesta por Más Madrid y no por los comunes.

“Vio un resquicio por donde asomar cabeza y no dudó en meterse. De hecho, Madrid fue siempre una de las vías de escape que había contemplado, por mucho que en público lo negaba. Pero se sabía que, en el fondo, su meta era Madrid. Se le frustró el proyecto de dar el salto a la política española con Podemos primero y con Sumar después, pero ahora parece que ha llegado su hora”, dice un exdirigente.

Recelos por los modos

En los círculos críticos, existe resquemor sobre cómo ha abordado su salto a la política estatal. “¿Cómo es que el partido en Cataluña no ha movido ficha y, sin embargo, sí se mueve desde Madrid? ¿Qué conversaciones y negociaciones secretas ha habido los últimos meses por parte de Colau y su círculo más próximo con los altos cargos de Sumar y de Más Madrid?”, lanza al aire un destacado militante de los comunes.

Extraoficialmente, el sector crítico de los comunes cree que, con su postulación, Colau no hace más que intentar eternizarse en la política cuando prometió en 2015 que iba a estar una sola legislatura.

Ada Colau con su nuevo look junto al exconcejal Jordi Martí y el Ministro de Cultura, Ernest Urtasun PATRYCIA CENTENO

El regate a Urtasun

Sus socios de ICV también ven con recelo las ganas de Colau de irse a Madrid como primera estrella. En realidad, ya soñaban con tener a Ernest Urtasun como el nuevo adalid de las izquierdas catalanas en la capital, pero el regate de la exalcaldesa le ha dejado en fuera de juego. Toca esperar mejores tiempos.

Desde las filas de los críticos le afean también que, en Barcelona, donde las encuestas vaticinan una debacle electoral, haya dado el mando a Gerardo Pisarello y que ella vaya a Madrid a capitalizar la lucha por una vivienda digna, que puede reportarle un puñado de votos en determinados círculos ciudadanos.

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