Ensanchar la base. Pero, esta vez, en el espectro de izquierdas. La concurrencia conjunta de ERC y Podemos en Catalunya a las próximas elecciones generales, encabezada por el republicano Gabriel Rufián, podría tener recorrido más allá del 29-N.
La formación que lidera Elisenda Alamany en Barcelona no es ajena a la cercanía de los comicios locales, como tampoco lo es al declive electoral que afrontan, según la totalidad de las encuestas publicadas hasta la fecha, los comunes con Gerardo Pisarello como alcaldable.
Con Rufián revalorizado como 'líder' de la izquierda y sin atisbos de la defensa del independentismo que enarboló durante los años del procés, los republicanos han encontrado la fórmula para absorber el descontento entre la militancia de BComú y tratar de arrebatar la alcaldía de la ciudad a Jaume Collboni en 2027.
ERC, al alza en Barcelona
Los sondeos han confirmado, en los últimos meses, la tendencia al alza de ERC en Barcelona. La voluntad pactista y la oposición constructiva ejercida por el grupo municipal en la ciudad obtendrá, salvo sorpresa, una respuesta positiva del electorado el próximo año.
La primera ola del Barómetro Municipal de 2026 situó la intención directa de voto a los republicanos en el 11,1%, a dos escasos puntos del PSC, que sería la primera fuerza del consistorio barcelonés.
El pasado mes de julio, una encuesta de Taktikom para Metrópoli confirmó el crecimiento de ERC en la capital catalana. Los socialistas lograrían la victoria electoral con una docena de ediles, pero Alamany reuniría ocho concejales en su grupo municipal, que se situaría en segunda posición.
El acercamiento de las citas electorales se ha traducido en un recorte de la distancia entre ambas formaciones. Un sondeo del Gabinet d'Estudis Socials i Opinión Pública (Gesop) para El Periódico asignó, en septiembre, siete concejales a los republicanos, y recortó las expectativas del PSC a 9-10 regidores.
Descontento con BComú
Con el alcaldable Gerardo Pisarello en horas bajas --los sondeos auguran una caída de BComú hasta los cinco o seis concejales--, la eventual extensión del pacto entre ambos partidos a mayo de 2027 recogería al electorado descontento con los comunes, lo que amenazaría la hegemonía socialista en intención de voto.
La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau (i), el ministro de Cultura Ernest Urtasun (c) y el secretario primero de la Mesa del Congreso, Gerardo Pisarello (d), se saludan,
El acuerdo entre ERC y Podem en Catalunya supone, también, una oportunidad irrenunciable para la formación morada.
Con unas expectativas electorales nulas en la capital catalana, una reedición de este acuerdo para los comicios locales podría suponer la entrada en el Consejo Municipal de un cargo electo procedente del partido liderado por Irene Montero a escala nacional.
BComú y ERC, a la greña
El pacto de las formaciones de izquierdas sin los comunes evidencia los reiterados choques de esta formación con ERC durante los últimos años.
En febrero de 2019, Alamany abandonó el grupo parlamentario de los comunes tras chocar con Colau. Tan solo unos meses más tarde, y pese a la victoria de Ernest Maragall en las elecciones municipales, la exalcaldesa revalidó su cargo al frente del consistorio barcelonés con el apoyo del PSC y del exprimer ministro francés Manuel Valls.
En 2023, BComú volvió a dejar a ERC a las puertas del gobierno municipal. Un acuerdo entre el juntaire Xavier Trias y Maragall aproximó un Ejecutivo de coalición a la capital catalana. Sin embargo, el posicionamiento in extremis de los comunes facilitó la investidura de Collboni, que finalizará el mandato gobernando en solitario con diez concejales.
La sintonía entre socialistas y republicanos en los últimos años, que incluso llegaron a acariciar el pacto de gobierno, ha contrastado con el distanciamiento, cada vez mayor, de ERC y BComú, unas diferencias insalvables en la recta final del mandato.
Colau, de aliada a enemiga de Rufián
Escasos días después de la convocatoria electoral, Colau invitó a Rufián a liderar el Frente Amplio para unir a la izquierda estatal, una posibilidad a la que el republicano dio el portazo con su decisión final de repetir como cabeza de lista de ERC al Congreso.
La respuesta de Colau no tardó en llegar. Los comunes expresaron su "profunda decepción" con el portavoz republicano, a quien acusaron de "hacer todo lo posible" para "dividir" a la izquierda.
La exalcaldesa de Barcelona y cabeza de lista de Frente Amplio para el 29-N, Ada Colau
Aunque Rufián, este martes, ha abogado por la escucha y el entendimiento entre ERC y los comunes, el 'no' definitivo a una eventual participación de ERC en el Frente Amplio ha llegado desde la propia formación republicana.
El vicesecretario general de Comunicación y portavoz adjunto de ERC, Isaac Albert, se ha mostrado rotundo sobre esta posibilidad. "No formaremos parte de Frente Amplio", ha señalado el republicano, alegando una voluntad de evitar "diluir las siglas" del partido en la cita electoral.
Fragmentación republicana
La estrategia llamada al acercamiento de ERC a la alcaldía barcelonesa se ha materializado pese a la fragmentación que caracteriza al partido.
Entre las filas republicanas hay voces que ven, en la colaboración con Podemos, un beneficio electoral, pero también hay quienes entienden el movimiento como una renuncia al independentismo por la tibieza del posicionamiento morado durante los años del procés.
El desencanto de una parte de la militancia republicana barcelonesa con su propio partido también juega su rol. En tan solo un año, la Federación de Barcelona celebró elecciones en dos ocasiones, la segunda derivada de la renuncia de ocho dirigentes del equipo que presidió Creu Camacho.
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