Los usuarios de Rodalies no volverán a pagar por su billete hasta que los trenes vuelvan a circular con normalidad y seguridad. Así de tajante se ha mostrado este jueves, 5 de febrero, la consellera de Territorio y portavoz de la Generalitat, Sílvia Paneque, quien ha oficializado la prórroga de la gratuidad del servicio "hasta la restitución completa del sistema".
El anuncio se ha producido durante una comparecencia extraordinaria en la comisión conjunta del Parlament, donde Paneque ha acudido junto a la consellera de Interior, Núria Parlon, para dar explicaciones sobre la grave crisis que atraviesa la red ferroviaria catalana desde el trágico accidente del pasado 20 de enero en Gelida.
"La ciudadanía no es culpable"
La decisión del Govern busca compensar el desgaste de los viajeros, que llevan más de dos semanas sufriendo cancelaciones, retrasos y un servicio impredecible tras el siniestro en el que falleció un maquinista.
Sílvia Paneque durante un encuentro ante los medios
Paneque ha defendido la medida apelando a la justicia social ante el caos de la infraestructura: "La ciudadanía no puede pagar el coste de una situación que no ha provocado", ha sentenciado. Con esta declaración, la Generalitat traslada la presión a los gestores de la infraestructura y operación, Adif y Renfe, vinculando el retorno de las tarifas al restablecimiento total de la operatividad técnica.
Durante su intervención, la titular de Territorio ha calificado las últimas semanas como "días francamente difíciles" para la movilidad catalana. Paneque ha evitado hablar de un fallo aislado y ha descrito la situación como el resultado de "una terrible ristra de hechos concatenados, uno tras otro".
El accidente de Gelida no solo ha paralizado líneas clave, sino que ha abierto un debate sobre la seguridad de los trabajadores y el estado de mantenimiento de la red, obligando al Govern a tomar medidas excepcionales de protección al usuario.
Por el momento, no hay una fecha marcada en el calendario para el fin de la gratuidad. El Govern mantiene que la "normalidad" es la única condición para volver a cobrar, dejando en el aire si esta situación excepcional se prolongará semanas o meses.
Tren de la R2 de Rodalies
"Tenemos la voluntad, la capacidad, el esfuerzo de remontar esta situación, de revertirla", ha dicho el portavoz de Rodalies, Antonio Carmona.
Adif blinda el terreno: obras en 31 puntos críticos
Mientras los autocares absorben el flujo de viajeros, los equipos técnicos de Adif trabajan a marchas forzadas sobre la infraestructura. El gestor ferroviario ha activado actuaciones de urgencia en 31 puntos concretos de la red, identificados como "críticos" tras una inspección masiva de 648 localizaciones de riesgo realizada al inicio de la crisis.
Los trabajos se centran quirúrgicamente en asegurar trincheras y estabilizar taludes, las zonas más vulnerables a desprendimientos como el que desencadenó la tragedia. El objetivo es reforzar la seguridad física de la vía antes de plantear la reapertura total. En paralelo, el Ministerio de Transportes ha anunciado un cambio de doctrina: la creación inmediata de una nueva división técnica de mantenimiento preventivo. Estos equipos de élite priorizarán las líneas vertebrales (R1, R2 y R4) y los túneles de acceso a Barcelona, buscando anticiparse al desgaste en lugar de reaccionar a las averías.
Mejoras en la R8 y la incógnita de las mercancías
Aunque el grueso del servicio sigue alterado, hay pequeños avances logísticos. El transporte por carretera en la línea R8 ya cubre el recorrido completo entre Martorell y Granollers Centre, y se ha consolidado el enlace de bus entre Valls y la estación de Camp de Tarragona para conectar con la Alta Velocidad.
La estación de Arc de Triomf de Barcelona
Menos clara es la situación en el túnel de Rubí, arteria vital para el tráfico de mercancías hacia Europa. Pese al optimismo del Puerto de Barcelona sobre una reapertura inminente, Adif mantiene la cautela y no ha confirmado cuándo podrán volver a circular los trenes de carga, manteniendo en vilo a la industria logística por el fuerte impacto económico del bloqueo.
Amenaza de huelga para la próxima semana
El horizonte no se despeja para el usuario. A la crisis de infraestructura se suma la laboral: los sindicatos mantienen la convocatoria de huelga para los días 9, 10 y 11 de febrero.
Aunque las negociaciones siguen abiertas, la Generalitat ya ha fijado unos servicios mínimos del 66% en hora punta, lo que amenaza con complicar aún más una movilidad que ya pende de un hilo.
