La borrasca Nils comienza a dar una tregua, y la red ferroviaria intenta acompasar el ritmo, aunque la normalidad plena aún queda lejos. Adif ha anunciado esta tarde del jueves, 12 de febrero, que eleva la limitación temporal de velocidad en la red de Rodalies, pasando de los restrictivos 80 km/h fijados esta mañana a los 100 km/h.
La decisión responde a la mejora de las condiciones meteorológicas y al descenso de la fuerza del viento, que ya no sopla con la virulencia de primera hora. Sin embargo, el gestor de infraestructuras advierte: el servicio sigue gravemente afectado y la circulación es compleja en ocho líneas principales: R1, R2 Sud, R2, R2 Nord, R3, R4, R7 y R8.
Estaciones fantasma y autobuses
A pesar de que los trenes pueden circular algo más rápido, la realidad para el viajero sigue siendo complicada. Los paneles informativos marcan retrasos medios de 30 minutos, que se agravan en función del tramo debido a la acumulación de incidencias a lo largo del día.
Tren de Rodalies
El impacto del viento en la infraestructura mantiene cerradas al público tres estaciones clave por seguridad o desperfectos: Malgrat de Mar, Premià de Mar y Barberà del Vallès. En estos puntos, y en otros tramos donde la caída de árboles o elementos externos impide el paso de convoyes, se ha habilitado servicio alternativo por carretera con autobuses para garantizar la movilidad de los usuarios.
Prudencia pese al fin de la alerta
Esta medida de Adif llega poco después de que la Generalitat haya desactivado la fase de emergencia y levantado las restricciones de movilidad generalizadas en Cataluña. Aunque el Govern ha retirado la prohibición de desplazarse, mantiene la petición de extremar la prudencia, especialmente en infraestructuras al aire libre como andenes y estaciones.
La recuperación total del servicio de Rodalies dependerá de cómo evolucionen las tareas de limpieza de las vías y la reparación de las catenarias dañadas por el temporal, que ha dejado rachas de más de 100 km/h en el litoral y el prelitoral barcelonés.
Estación de Rodalies de Gelida
Llueve sobre mojado en una red en crisis
El vendaval de este jueves ha impactado sobre una infraestructura que ya se encontraba en el punto de mira y con las costuras abiertas. La borrasca Nils no ha hecho más que agravar la crisis de confianza que arrastra Rodalies desde el reciente y trágico accidente mortal en Gelida, un suceso que dejó al descubierto las graves carencias de seguridad y mantenimiento en la red.
Con la red operando bajo mínimos y la fiabilidad en entredicho, el temporal ha terminado de noquear a un servicio que, para muchos usuarios, parece colapsar ya por inercia ante cualquier contratiempo, sea técnico o meteorológico.
