Rodalies no funciona como debería y muchos usuarios se han hartado. Entre ellos, Anna Gómez (Tarragona, 1983), quien hace un par de años se unió a otros activistas y creó la plataforma Dignitat a les Vies para exigir un servicio ferroviario digno, seguro y puntual y denunciar “la nefasta gestión y la falta de información” –en sus palabras–.
Gómez no se muerde la lengua y es crítica con todas las partes implicadas. “Aquí la ha cagado mucha gente”, sentencia en conversación con Metrópoli. La tarraconense exige más mantenimiento, planificación y transparencia ante el deterioro de una red ferroviaria cada vez más saturada, con estaciones que, asegura, “se han quedado pequeñas ante el aumento de la movilidad obligada”.
Anna Gómez, portavoz de Dignitat a les Vies, durante una entrevista con Metrópoli
El accidente de Gelida fue, para ella, un punto de inflexión en una crisis que considera estructural y que tuvo uno de sus últimos episodios más graves durante el eclipse solar. “¿Qué más puede pasar?”, se pregunta. Pese a todo lo ocurrido, Gómez asegura que todavía queda un poco de esperanza. “No nos queda otra”, concluye.
Pregunta: Empezamos haciendo alusión al nombre de vuestra plataforma, Dignitat a les Vies. ¿Hay dignidad hoy en Rodalies?
Respuesta: No. La dignidad es la que están demostrando los usuarios, porque se están comportando muy bien para todo lo que está ocurriendo.
¿Qué consecuencias está teniendo el deterioro del servicio en los usuarios?
Que su vida depende del tren. Según funcione llegas o no a los sitios. Lo último que haces –me incluyo– antes de irte a dormir es mirar si va bien el tren, y lo primero que haces cuando te levantas es comprobar lo mismo. El tren invade tus decisiones y tu vida.
Desde Dignitat a les Vies habláis de un sistema ferroviario “enfermo”. ¿Qué síntomas son los más preocupantes?
Que, a la mínima que ocurre cualquier cosa, todo va cayendo. No tenemos un sistema fuerte. El tren necesita un mantenimiento. Aquí solo resolvemos las cosas cuando tenemos el problema encima. Pero, ¿verdad que, si mantenemos las cosas, tardan más en estropearse?
Hemos esperado a que esto llegara a un límite inaguantable y ahora tenemos una movilidad obligada muy alta, un sistema de sostenibilidad que nos está diciendo que esto no aguanta más, unas carreteras colapsadas y una red que fue pionera en el Estado y que, de repente, se ha quedado obsoleta. Hay una desinversión. El Gobierno no es claro y Adif y Renfe se pasan todo el rato la pelota sobre quién es responsable de los problemas.
Los bomberos trabajan en el lugar del accidente en Gelida
En enero, tras el accidente mortal en Gelida (Barcelona) y el caos provocado por el temporal, se llegó a suspender prácticamente todo el servicio. ¿Qué evidenció aquella situación sobre el estado de la red?
Para mí, el momento clave fue aquella noche en la que perdieron el control de todo. Recuerdo que aquel día llevábamos diez incidencias graves. No acababan nunca y pensé: “¿Qué más puede pasar?”. En Gelida vimos que se pueden hacer muchas fotos, pero los políticos no hablan el mismo idioma. Hay muchos juegos de poder y, como usuaria, esto da mucho miedo.
Yo pensaba que sería un punto de inflexión: acabemos de levantar la alfombra, enseñemos todas las vergüenzas y empecemos de cero. ¿Cuál es mi sensación? Que se han visto aquellas vergüenzas que han querido, pero que quedan muchas más que están escondiendo. Le ha petado a la consellera Paneque, pero le podría haber petado a cualquiera. Aquí la ha cagado mucha gente.
Uno de los problemas que más denuncian los usuarios es la falta de información cuando hay una incidencia. ¿Por qué es tan difícil saber qué está pasando y cuánto tardará en solucionarse?
Quiero pensar que lo tienen todo fuera de control. Es muy triste, pero no tienen un buen sistema de organización. La persona que informa de ello en redes tiene un horario y, cuando acaba, no hay nadie para atender a los usuarios. Siempre que haya trenes circulando debería haber personal de Renfe disponible.
Y por eso creáis la aplicación Transporta’m…
Creamos la app con el objetivo de facilitar la movilidad, ya que es tan complicada. Sobre todo, para saber de qué tipo de incidencia se trata. En nuestra aplicación el usuario puede ver en tiempo real dónde está el tren, cuánto tardará, qué conexiones tiene, si los regionales son cortos o largos…
Una información que debería dar Renfe.
La aplicación de Renfe tiene toda esta información, pero no es accesible. Nosotros la hacemos pensando en el usuario. Es una aplicación muy intuitiva.
¿Hay estaciones de Barcelona que hayan quedado pequeñas para el volumen actual de pasajeros?
Totalmente. Una estación que nos preocupa mucho desde la plataforma es paseo de Gràcia, porque, a la mínima que se retrasan varios trenes, se acumulan más usuarios de los que la estación puede asumir. La gente baja a las vías, se empuja, etc. Debería haber un mayor control.
Anna Gómez, portavoz de la plataforma Dignitat a les Vies
Paseo de Gràcia, plaza de Catalunya y Sants son algunos de los puntos que habéis señalado. ¿Qué habría que hacer para solucionar la saturación de estas estaciones?
En paseo de Gràcia debería haber un control de quién baja al andén. No puede ser que haya tres, cuatro, cinco trenes retrasados y tengas a los pasajeros de todos ellos en una estación tan pequeña y céntrica. La palabra “demorado” hace mucho daño. Quiere decir: “Tu tren no pasa y no te podemos decir cuándo lo hará”. Y esto es un problema, porque no es que te quiten tu plan A; te quitan el B, el C y el D. Te condenan a estar esperando. Cuando no te lo dicen, te genera mucha ansiedad. Y cuando lo dicen, nunca aciertan.
En la estación de Sants puedes exigir una devolución si llegas tarde. Pero las colas son de más de una hora, así que piensas: “¿Además de que he llegado tarde, me estás diciendo que tengo que hacer una hora de cola para pedir la devolución?”.
Y llegamos al eclipse del pasado agosto. Era un acontecimiento conocido desde hacía mucho tiempo, pero Rodalies volvió a colapsar con miles de personas desplazándose hacia Tarragona. ¿Cómo se explica que no hubiera una previsión suficiente?
Aún no le he encontrado ninguna explicación. He llegado a la conclusión de que la Generalitat se fió del plan de Renfe, donde decían que era suficiente.
Anna Gómez, portavoz de la plataforma Dignitat a les Vies
Renfe argumentó que no había más trenes disponibles. ¿Es una explicación que os convence?
No, aunque es la más real. Creo que prepararon el plan tres días antes del eclipse. Hacia Tarragona salieron 115 plazas menos que el día anterior. Hubo una falta de planificación enorme.
¿Hacía falta el día del eclipse decirle a la gente que fuera a Tarragona?
No. Una vez que vimos las imágenes, la diferencia del 3% entre Tarragona y Barcelona no se notaba tanto. Deberían haber recomendado sitios donde ver el eclipse cerca de tu casa, en vez de plantear que, si no ibas a Tarragona, no verías nada. Si tú sabes que no podrás reforzar los trenes, no le dices a media Catalunya que vaya a Tarragona. Y tampoco vas a darle a un botón de la cuenta atrás, porque le estás diciendo a todo el mundo que debe ir. Renfe debería haber sido más claro con lo que podía ofrecer aquel día.
También habéis denunciado durante meses los robos de cobre. ¿Crees que se está utilizando como una explicación demasiado fácil para justificar las constantes incidencias?
No, creo que los robos de cobre son reales. El tema de los grafitis se ha reducido mucho porque se limpian los trenes más a menudo y parece ser algo disuasorio. Con el robo de cobre se debería poner más vigilancia, porque el usuario ya lo paga llegando tarde y, cuando exige una reclamación, si es por robo de cobre no te devuelven el billete.
Anna Gómez, portavoz de la plataforma Dignitat a les Vies
Y una última pregunta: ¿seguís confiando en que Rodalies puede llegar a convertirse en el sistema de transporte público que necesita Catalunya o habéis perdido la esperanza?
No nos queda otra cosa que confiar. No podemos vivir sin tren, no solo para movernos nosotros, Europa así lo exige.
