El Gremi del Motor, entidad integrada en Fecavem, ha cargado contra la nueva prueba piloto del Ayuntamiento de Barcelona y Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) en la calle Balmes.
Según la organización, la implantación de las llamadas "alfombras rojas" para los autobuses puede "agravar" la congestión del tráfico, perjudicar la actividad económica de la ciudad y generar nuevos puntos negros para la seguridad vial.
La medida, que ya se aplica en los cruces de Balmes con Córcega, Provenza, Mallorca y Diputación, modifica la forma tradicional de girar a la derecha. Los vehículos privados ya no pueden incorporarse previamente al carril bus, sino que están obligados a efectuar el giro desde el segundo carril, cediendo el paso a los autobuses mediante un semáforo intermitente y pilonas de segregación.
Carril bus pintado de rojo
Más colas y un golpe a la economía local
A pesar de compartir el objetivo de mejorar la velocidad del transporte público --en este tramo los buses circulan a menos de 8 km/h--, el Gremi critica que la actuación se ha llevado a cabo a espaldas al resto de usuarios.
Las entidades advierten que obligar a los coches a detenerse en el carril general mientras esperan para girar provocará la acumulación de vehículos, una retención que fácilmente se propagará a las calles transversales del Eixample, especialmente en horas punta.
Este incremento de la congestión, señalan, tendrá un impacto económico directo. El retraso constante perjudicará a transportistas, autónomos, comerciales y servicios técnicos, derivando en una pérdida de horas laborales y un incremento de costes para las pequeñas empresas.
Además, destacan el perjuicio para los residentes, que sufrirán más presión circulatoria y ruido en vías adyacentes no preparadas para absorber el tráfico desviado. La medida, alertan, puede generar afectacines a los que necesitan acceso a sus viviendas, aparcamientos o servicios vecinales.
Un bus de TMB circula en Barcelona / AJ BCN
Preocupación por la seguridad de las motos
Uno de los aspectos que más alarma al sector es el rediseño de la maniobra de giro.
El Gremi subraya que cruzar transversalmente el carril bus desde un segundo carril es una acción "poco intuitiva" que puede resultar peligrosa en condiciones de baja visibilidad o durante la noche.
La diferencia de velocidad, dimensiones y ángulos muertos entre autobuses y motocicletas o turismos supone un riesgo elevado de colisión, motivo por el que exigen atención especial para evitar accidentes graves.
Un bus de TMB en Barcelona / EUROPA PRESS
Detener la expansión del modelo sin datos reales
Ante el anuncio municipal de que esta prueba piloto de seis meses se podría extender a otros puntos de la ciudad si tiene éxito, el Gremi del Motor reclama al Ayuntamiento una paralización preventiva y diversas medidas, entre las cuales hay la publicación del estudio técnico y de seguridad vial que avala la nueva configuración o la evaluación integral que no solo mida la velocidad de los buses, sino también la longitud de las colas del vehículo privado y la afectación en calles adyacentes.
Asimismo, han reclamado que se impulse la monitorización de accidentes y situaciones de riesgo entre autobuses, motos, bicicletas y peatones y se abra un proceso de consulta con vecinos, comerciantes y sectores profesionales afectados.
"Priorizar el bus no puede significar ignorar las necesidades de todo el resto de usuarios", concluyen los portavoces, que defienden un modelo de movilidad "equilibrado" que "no penalice sistemáticamente" los desplazamientos profesionales o familiares que no se pueden realizar en transporte público.
