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Las nuevas ‘alfombras rojas’ instaladas en el carril bus de la calle Balmes de Barcelona ya han generado las primeras críticas. La entidad Mou-te x Barcelona ha expresado su preocupación por el funcionamiento de la nueva configuración de los cruces y advierte de posibles efectos sobre el tráfico, la actividad económica y la seguridad vial.

La actuación se ha puesto en marcha en los cruces de Balmes con Còrsega, Provença, Mallorca y Diputació. El Ayuntamiento de Barcelona plantea esta señalización como una medida para mejorar la velocidad de los autobuses y evitar que los vehículos particulares ocupen el carril bus antes de realizar un giro a la derecha.

Balizas que separan el carril bus de los vehículos

La medida cambia la forma habitual de hacer esta maniobra. Con la nueva configuración, los conductores ya no pueden incorporarse al carril bus antes del cruce para girar. Deben hacerlo desde el segundo carril de circulación y, cuando sea necesario, ceder el paso al autobús.

La alfombra roja en Balmes Gremi del Motor

La señalización se completa con balizas que separan el carril bus de los vehículos antes del paso de peatones y con un semáforo intermitente con una flecha hacia la derecha que indica la prioridad del autobús. En la calle Aragó, esta maniobra ya se realiza de una forma similar, ya que el carril bus está segregado con balizas desde mayo de 2020.

El Ayuntamiento defiende que la intervención busca reducir una de las interferencias que afectan a la circulación de los autobuses: los vehículos que entran en el carril reservado para poder girar. Según los datos aportados por el consistorio, la velocidad comercial media de los autobuses en Barcelona es de 11,4 kilómetros por hora, mientras que en algunos tramos de Balmes baja hasta los 8 kilómetros por hora.

Críticas por el efecto sobre el tráfico

Mou-te x Barcelona asegura que comparte el objetivo de mejorar la velocidad del transporte público, pero cuestiona que la actuación se haya aplicado sin que, a su juicio, se haya hecho pública una evaluación suficientemente detallada de sus efectos sobre el conjunto de la movilidad.

La entidad sostiene que el nuevo sistema puede aumentar el tiempo necesario para completar los giros a la derecha y provocar acumulaciones de vehículos en el carril contiguo al reservado, especialmente durante las horas punta.

Tráfico en Barcelona EFE

Su preocupación también se extiende a posibles consecuencias sobre la actividad de comercios, vecinos, transportistas y otros usuarios de la vía. Mou-te x Barcelona considera que la prioridad al transporte público debe compatibilizarse con las necesidades del resto de vehículos que utilizan Balmes.

Dudas sobre la nueva maniobra

Uno de los principales reproches de la entidad está relacionado con la seguridad de los giros. Según su valoración, el recorrido que deben realizar ahora los vehículos hace que tengan que cruzar la trayectoria del autobús en un punto de conflicto que puede resultar poco intuitivo.

Mou-te x Barcelona señala especialmente las situaciones nocturnas o aquellas en las que existe una visibilidad reducida como escenarios en los que esta configuración podría generar dificultades.

La entidad ha trasladado así sus dudas pocos días después de la puesta en marcha de la prueba piloto, mientras el Ayuntamiento busca comprobar si la nueva señalización permite mejorar la circulación de los autobuses en uno de los ejes donde su velocidad comercial es más baja.

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