De paseo por el barrio de la Prosperitat, en Nou Barris, en busca de rincones e historias, llegué hace algunos días por casualidad a la plaza de les Treballadores i Treballadors de la Harry Walker. Sentada en un banco bajo la enorme marquesina que preside la plaza, con el alegre griterío infantil por banda sonora, los abuelos sentados a la sombra de los árboles y en un ambiente agradable y de barrio, empecé a tirar del hilo de la historia y, de repente, me di cuenta de que estaba en el escenario de uno de los capítulos de rebelión más importantes de este barrio obrero.

La plaza ocupa el terreno sobre el que se levantaba la fábrica Harry Walker, asociada con la Hispano-Villiers y responsable de la fabricación de los motores de pequeña cilindrada como el del Biscúter, además de todo tipo de accesorios para la automoción.

DURAS CONDICIONES LABORALES

La empresa ocupaba a casi 500 trabajadores entre los talleres y las oficinas del paseo de Valldaura, y se hizo impopular por las duras condiciones laborales a las que los sometía: jornadas laborales extenuantes, elevada presión para lograr las primas, contador de piezas diarias... El paulatino incremento de esas exigencias y los bajos salarios desencadenaron una dura huelga que duró del 16 de diciembre de 1970 al 15 de febrero del 1971.

La plaza de les Treballadores i Treballadors de la Harry Walker WIKIMEDIA COMMONS

Fueron 62 días, en plena represión franquista, que marcaron la historia del barrio y convirtieron la fábrica en un referente del movimiento obrero. Los trabajadores volvieron a la fábrica, pero a sus reivindicaciones laborales se unieron las quejas vecinales por la contaminación que generaba y, finalmente, la Harry Walker se trasladó a finales de los años 70 a Polinyà dejando un enorme terreno que, en un principio se quiso ocupar con pisos.

ESPACIO PÚBLICO PARA EL BARRIO

El movimiento vecinal tomó el relevo obrero con un objetivo: recuperar el lugar como espacio público para el barrio y homenajear la lucha obrera. Así nació esta plaza, bautizada inicialmente y para disgusto de los vecinos como plaza de Harry Walker. ¿Cómo podía aquel escenario de lucha y rebelión obrera rendir homenaje con ese nombre a una fábrica que maltrataba a sus trabajadores? ¿Dónde quedaba la huelga, la represión y sus verdaderos protagonistas? 

Esa fue una de las primeras reivindicaciones de la comisión del centenario del barrio, celebrado en 2019: el cambio de nombre por el actual de plaza “de les treballadores i treballadors de la Harry Walker”. Pero a los vecinos aún les parecía insuficiente: la placa no hacía ninguna referencia a los hechos acontecidos allí. Y, quien la sigue, la consigue: la reivindicación se hizo realidad en 2022 con la publicación del libro Harry Walker: lluita obrera, victòria veïnal, editado por el Ayuntamiento de Barcelona.

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