Ciudad Badia quería ser un municipio. Quería tener servicios básicos y quería, sobre todo, lucir identidad. Tras años de lucha vecinal nació Badia del Vallès en 1994. El Parlament ratificó la segregación de aquel barrio de viviendas sociales que quería ser municipio de los ayuntamientos que lo gestionaban: Cerdanyola del Vallès y Barberà del Vallès.

Hoy la historia se repite, pero con matices. Bellaterra quiere irse de Cerdanyola del Vallès. Pero, no quiere ser municipio, quiere irse para depender de Sant Cugat del Vallès. Dicen que necesitan más inversiones y más servicios. Me suena a guasa. Lo que quieren es una segregación porque mola más, mucho más, ser de Sant Cugat que de Cerdanyola. ¡Dónde va a parar!

La renta media anual per cápita en Bellaterra es de 25.799 euros, frente a los 13.953 euros de Cerdanyola del Vallès y los 23.337 euros de Sant Cugat. La económica es la primera razón de la petición de la ahora Entidad Municipal Descentralizada (EMD). La segunda es puramente elitista.

Miren ustedes la página web de la EMD y verán la referencia. “Los inicios de la Bellaterra actual son como lugar de veraneo de fabricantes e industriales que compartían vecindario con las masías de Can Domènec, Can Miró, Can Magrans, Can Fatjó dels Xiprers, Can Fatjó dels Aurons y la masía Mòdol, todas ellas grandes explotaciones agrícolas.

Con este pedigrí estar en Cerdanyola, una población obrera no es de recibo para las actuales élites que se quejan de falta de inversiones pero que se ponen como ejemplo de ciudad-jardín novecentista de Cataluña. Se podría hacer toda una serie titulada “Los ricos también lloran”.

La tercera, electoral. En Cerdanyola gobierna el PSC con mayoría absoluta con el alcalde Carlos Cordón a la cabeza. Es un hombre poco dado a las salidas de tono. En la rueda de prensa estuvo serio y midiendo las palabras. En Sant Cugat, gobierna Junts con apoyo de ERC.

En Bellaterra, un grupo independiente tiene la mayoría de vocales. Definamos mejor, la tercera razón: electoral y con inequívocos tintes políticos. Si no les basta comprueben los resultados de las generales en 2019 y 2023 donde tienen mayoría Junts y ERC. No podrán comprobar los de las autonómicas. No existieron para la EMD de Bellaterra.

Seguro que estas líneas no gustarán en Bellaterra. Tampoco lo pretendo. Los vecinos tienen todo su derecho a opinar pero esta segregación supone un peligroso precedente.

No se trata de la independencia para constituir un nuevo municipio, sino simplemente un cambio de municipio porque el nuevo te da más renombre. Ya hoy, muchos vecinos de Bellaterra cuando dicen donde viven ponen la referencia de Sant Cugat. Cerdanyola es obviada.

Seguramente los vecinos tienen reivindicaciones para mejorar su calidad de vida. Una calidad de vida que ya querrían para sí millares de ciudadanos vecinos de otras localidades.

Eso no es motivo suficiente para pedir la segregación, señores y señoras de Bellaterra. Como EMD pueden negociar. Irse a Sant Cugat solo es una cuestión elitista.

Estamos ante la independencia de los Borja Mari. Espero que la Generalitat deniegue la propuesta que solo satisface los cálculos electorales del alcalde de Sant Cugat. Si Josep María Vallès ganara el pulso tendría dos EMD -Bellaterra y Valldoreix- y un extenso territorio que cubrir y dar respuestas desde Barcelona a Sabadell, de Cerdanyola a Sant Quirze.

A veces quién mucho abarca poco aprieta.