La ex alcaldesa de Barcelona, Ada Colau
La vuelta al cole de Colau
"Con un gobierno de derechas en Madrid de PP y Vox, Ada Colau se moverá bien. Lo hemos visto esta semana en TV3 en su duelo con Alberto Fernández a cuenta de Ceuta y en su aparición estelar en el show de Marc Giró en La Sexta. Ser número uno por Barcelona le da el puesto garantizado"
Irene Montero ha dado el paso. Apuesta por liderar una candidatura a la izquierda del PSOE. Mientras, Sumar sigue sin candidato y, si me apuran, diría que sin un proyecto creíble. El puzle que creció en torno a Yolanda Díaz es una caricatura de lo que fue. Solo Compromís, comunes y Más Madrid -y los restos chamuscados del proyecto de Antonio Maíllo en Andalucía- sobreviven. En el resto de España Podemos y Sumar hacen las veces de zombis. Están pero no existen para los mortales.
En Cataluña, sobreviven los comunes sí, pero su estado de salud es lamentable. Gerardo Pisarello no parece que tenga un buen resultado en Barcelona, por mucho que se presente como el alter ego de Mamdani, y Jéssica Albiach en el Parlament aspira como mucho a defender su suelo. El techo le queda muy alto.
En este escenario, sin líder y sin proyecto, se encuentra Sumar. Mónica García se aferra a Madrid y no está claro que no sea ahora cuando el PSOE le haga el sorpasso a su izquierda. Baldoví se ha atrincherado en Valencia donde las perspectivas son más halagüeñas y los ministros se han autodescartado.
Y en estas, aparece Ada Colau abriendo la puerta a su vuelta a la política institucional. La exalcaldesa de Barcelona, y presidenta de la fundación del partido, dijo que está dispuesta a retomar la actividad política si "en algún momento es especialmente útil para hacer algo en concreto". "Me lo podría volver a plantear".
La que en 2015 dijo que no dejaría la PAH para presentarse a la política, la que en 2023 obvió el tope de ocho años en política y se volvió a presentar porque se lo pedían las bases, la que dejó la política hace dos años porque hacer oposición en Barcelona no era un traje a su medida, ahora vuelve a la política a la que llegó hace 11 años.
Que nadie se equivoque. No se la ha malinterpretado. Si no hubiera querido decir lo que dijo no hubiera concedido la entrevista. O sea, que dijo lo que dijo. Se presentará si es útil y si se lo piden. ¿Quién? A saber ¿Para Barcelona? No, ni hablar. Colau aspira a nadar en aguas que le vienen bien.
Con un gobierno de derechas en Madrid de PP y Vox, Ada Colau se moverá bien. Lo hemos visto esta semana en TV3 en su duelo con Alberto Fernández a cuenta de Ceuta y en su aparición estelar en el show de Marc Giró en La Sexta. Ser número uno por Barcelona le da el puesto garantizado y la proyección mediática está más que adjudicada. Vamos, estará en su salsa. De hecho, ya lo está.
Es su particular vuelta al cole, pero no al de antes. A otro cole más grande y con más posibilidades de encontrar plaza. Gerardo Pisarello ya sugirió antes del verano que Colau podía tener un papel como líder de Sumar. No creo que el fervor de la petición a Colau llegue allende las fronteras del Ebro. Los de Sumar no están por la labor y Ernest Urtasun tampoco.
Todavía le escuecen las heridas que le dejó Colau en 2015. Sin embargo, sí que la aplaudirán las bases de los comunes ansiosos de mejorar resultados en algún frente electoral. Y entonces Colau tendrá su gran éxito: ya tendrá quienes se lo pidan.
Colau ha dado el paso pero se lo tendrá que currar. Recuerden que en las europeas la candidatura de Podemos derrotó a los comunes. Por cierto, del flamante eurodiputado, Jaume Asens, poco se sabe después de su derrota. No parece que las bases le pidan que vuelva. La que sí lo espera es Colau. Le toca mover pieza para que parezca que se lo piden. Luego ella valorará si es para hacer algo útil. Por la boca muere el pez.
Para Colau hacer oposición en Barcelona implica no ser útil. ¿O no era útil ser de los comunes? ¿Sí que fue útil ir a la flotilla? ¿Sí a la primera pero no a la segunda? A la hora de cerrar este artículo no se conocen manifestaciones por las calles de apoyo al retorno de Ada Colau y no se han montado mesas petitorias de apoyo a su candidatura. Solo un recado: 2027 no es 2015. Han cambiado muchas cosas en la sociedad y, no lo duden, en su partido. De estar henchido de orgullo y satisfacción en 2015 ahora está en las raspas.
Ahora quiere volver, veremos cómo la reciben.