Hace dos años el barcelonés Dani Benedicto se marcó una meta: dar la vuelta al mundo sin coger un solo avión. El sábado, el coronavirus arrollaba el sueño de este joven de Sarrià. En la ciudad de Chennay, al sudeste del país asiático, espera junto a otro español a ser repatriado por el Gobierno. En una ciudad de 10 millones de habitantes, Benedicto pasa estos días en el único hotel que le abrió las puertas. 

"No podemos salir. Les pedimos a los indios que nos hagan la compra", explica este viajero de 26 años. Tener pasaporte español estos días en la India te convertirte en un apestado. Tienen prohibida la entrada en hoteles y restaurantes por miedo al contagio. En el complejo hotelero donde Benedicto pasa las horas, otros 30 europeos confinados esperan la llamada del cónsul o embajador de su país para regresar a casa.

ISLAS ANDAMÁN

Cuando la epidemia estalló en la India, Benedicto se encontraba en las Islas Andamán, un paraíso en la tierra habitado por indígenas con un sistema inmunológico muy bajo. En un primer momento, el sábado, las autoridades le dejaron quedarse, pero en unas horas cambió todo. "Nos dijeron que debíamos de dejar la isla en unas horas".

Vista de la Mezquita Wallajah desde la habitación del hotel  / DANI BENEDICTO



Era domingo cuando, tras llamar al consulado en Bombai, recibió una "improvisada respuesta del Ministerio de Exteriores español". "Les dije que me expulsaban del país y pregunté a qué aeropuerto debía ir, si Chennay o Calcuta. Me dijeron que Calcuta es más grande y que, seguramente, habría más aviones. Media hora después me entero de que el aeropuerto está cerrado", cuenta aun, incrédulo. 

'LA INFORMACIÓN ES CONFUSA'

"No hay manera de volver, la información es confusa", explica resignado. El gobierno indio ordenó el martes el cierre del país y el confinamiento de sus 1.300 millones de ciudadanos durante tres semanas. El cierre es "total", como avisaba el primer ministro, Narendra Modi. En la calle, los policías no tienen miramientos, y apalean con bastones de madera a quién se atreve a desafiar el aislamiento.

Para Benedicto, la pobreza y la cultura del país serán una barrera para contener la pandemia que hasta el martes 24 de marzo había matado a 10 personas y contagiado a otras 519. "Aquí no hay infraestructura sanitaria. La gente que enferma no va al hospital, no hay testes suficientes. Tampoco existe la distancia social. En un tren pueden viajar 1.000 personas. Aquí morirá mucha gente", advierte sobre un país donde la miseria empuja a mucha gente a intentar sortear los controles para trabajar y comer, y en el que las mascarillas solo están al alcance de unos pocos.

HITO EN EL HIMALAYA

La historia de Benedicto saltó a los medios de comunicación el pasado febrero cuando se convirtió, junto a otro catalán, en el montañero más joven del mundo en cruzar a pie los 1.700 kilómetros de el Himalaya. Durante 99 días, y tras pequeños episodios de congelamiento en algunas extremidades, salvaron un desnivel acumulado de 175.000 metros sin guías ni ayuda externa. En dos años, ha viajado miles de kilómetros haciendo autostop.

Benedicto descansa en una montaña del Nepal, el 30 de septiembre de 2019 / INSTAGRAM



A falta de noticias del consulado, pasa las horas en el hotel buscando cualquier actividad y "aprendiendo" de los indios. Relata, angustiado, que la policía puede aparecer en cualquier momento y echarlo a la calle.  "Ahora estamos bien, tenemos comida y agua, pero la situación puede cambiar en cuestión de minutos. Quizá mañana esté durmiendo en la calle", alerta, preocupado por el peligro que esto conlleva en la India.

CRÍTICAS AL CONSULADO

Sobre la respuesta del gobierno para repatriar a los españoles en el extranjero, Benedicto es muy crítico: "Tengo la sensación de que la gente del consulado vive en su palacio de cristal, no conoce la realidad del país, no nos ayudan. ¡Queremos que nos den una solución real!", exclama, tras explicar la esperpéntica alternativa que el consulado de Bombay le propuso ante el veto de los hoteles a ciudadanos españoles. Los diplomáticos le insinuaron que podía alojarse en hoteles de cinco estrellas, los únicos que sí aceptan a turistas. 

Senderismo por las montañas del Himalaya / INSTAGRAM



Este joven graduado en Ciencias Políticas por la Universitat Pompeu Fabra califica de "alarmista" la primera respuesta de la oficina española. "Me dijeron: '¿Qué haces en la India?'. Me asustaron", explica. De momento, se ha inscrito en un registro de repatriaciones. Asegura que el Departamento de Afers i Exteriors de la Generalitat "presiona" a a la embajada española, pero que carecen de más medios.

LARGA ESPERA

Desde su habitación con vistas a la Mezquita Wallajah de Chennay, Benedicto propone a las embajadas que se organicen para enviar a todos los extranjeros juntos en un avión hacia Europa. "Nos dicen que no esperemos una respuesta a corto plazo, que los turistas estamos muy dispersados por el país. No es necesario que salgan aviones por nacionalidades", señala. Pide que el trayecto sea directo. Hacer escala en otro país podría suponer quedarse bloqueado, pues son muchos los países que vetan la entrada a ciudadanos españoles.

El protagonista de esta historia viajaba hacia Australia. Después de cruzar países como Rusia, Mongolia y el Nepal, aun le quedaban muchos lugares y personas por conocer en América y África. Su aventura tendrá que esperar. En Sarrià, le esperan su madre y su hermano. "No sabemos cuanto durará esto. Si debo estar confinado, prefiero estar cerca de ellos", pide Dani.

Benedicto sonríe en una fotografía tomada hace unas semanas en Neil Islands (Islas Andamán)



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