Acogida, empatía y ganas de ayudar en un momento crítico, en un instante en el que lo único que se desea es un espacio de calma y de solidaridad. Los usuarios del tren que se accidentó en Gelida, con un choque brusco que causó la muerte del maquinista, encontraron ese ansiado espacio en la casa de Ernestina Torelló Llopart.
Es una masía, la de Torelló, que disponía de una estancia amplia para la calma. La anfitriona lo explicó a los numerosos periodistas que cubrían el accidente.
Con destreza, con agilidad verbal y con las palabras adecuadas, Ernestina explicó lo que había sucedido y ofreció, además –en conversación con Metrópoli—una reflexión sobre los trabajos de mantenimiento de la vía por donde transitó el tren accidentado. Ella los ve cada día, desde su propia casa, entre viñedos.
Y es que los viajeros del tren poco podían esperar que la anfitriona –entraron en su casa unas setenta personas—fuera Ernestina Torelló Llopart, la presidenta de Caves Torelló, que elabora vinos y cavas de alta calidad.
La bodega forma parte de Corpinnat, la marca colectiva de 19 productores de vino espumoso de alta calidad del Penedès, reconocida por su rigor y excelencia.
Las palabras de Ernestina aportaron un matiz cercano a una catástrofe que aún está bajo investigación.
