Hugo Laroche
Los estudios de mercado están para algo. Es cierto que, a veces, con todo planificado, y con el viento a favor, las cosas no salen como se esperaba. Pero para una ciudad no es positivo que los negocios roten continuamente, que aquel local o aquel otro pasen de manos y con actividades distintas y acaben cerrando porque las expectativas no se han cumplido.
Es lo que ha pasado con Baguette, el negocio capitaneado por Hugo Laroche, que quiso rescatar al centenario Forn Ginebra del Eixample.
La panadería Baguette abrió en el número 226 de la calle València, en abril de 2024. Dos años después cierra la persiana, y con el local se acaba también el sueño francés de mantener vivo el legado del Forn Ginebra.
Quizá no se trataba de vender pan, por muy bien que se presentara, con la mejor tradición francesa. La proliferación de negocios de ese tipo tiene un límite y el mercado no da para todos.
Los fracasos comerciales no deben verse como algo negativo, porque lo principal es tener impulso empresarial y persistir en el intento.
Pero es mejor un buen análisis comercial, conocer bien la zona y no fallar cuando se monta un negocio.
Asesorado por la consultora inmobiliaria Laborde Marcet, que señalaba la idoneidad de la ubicación “para mantener la tradición panadera en un barrio con mucha vida”, Laroche, que pretendía abrir hasta cuatro tiendas, se ha visto superado.