Sergi Llagostera, presidente de la Asociación de Propietarios de Fincas Urbanas, en el 'Hotel Metrópoli' BARCELONA
Sergi Llagostera: “La legislación se ha hecho contra el propietario, olvidando que el 99% son particulares que buscan seguridad económica”
El presidente de la Asociación de Propietarios de Vivienda de Catalunya considera que los poderes públicos se han equivocado al intervenir en el mercado. Pide un "reseteo" en la legislación y que se garantice "la seguridad jurídica" para que los propietarios ofrezcan más vivienda de alquiler
La vivienda se ha situado en el centro de todo el debate político y social. El Ayuntamiento de Barcelona entiende que la Comisión Europea avala sus políticas aplicadas en el sector, como la no renovación de las licencias turísticas a finales de 2028 o la limitación de precios al alquiler, que aprobó el Parlament de Catalunya. Pero los propietarios de viviendas ven las cosas desde otro ángulo.
Es la perspectiva que ofrece Sergi Llagostera, presidente de la Asociación de Propietarios de Catalunya, que ya tiene 40 años de vida. Llagostera considera que “la legislación se ha hecho desde una ideología comunista contra el propietario, olvidando que el 99% son particulares que buscan seguridad económica”.
Es la posición que defiende en una nueva sesión de Hotel Metrópoli, los diálogos de Metrópoli que se realizan en el Eurostars Barcelona Central, con el periodista Carlos Losada.
Llagostera considera que se ha producido un conjunto de intervenciones por parte del sector público que son “contraproducentes”.
Frente a la “ineficacia de las medidas institucionales”, el sector reclama un “reseteo” normativo total que devuelva la confianza a los pequeños y medianos propietarios, quienes representan el 99% del parque arrendador privado.
Durante su intervención, Llagostera señala que el principal obstáculo para la reactivación del alquiler no es otro que un marco normativo que califica de hostil hacia el sector privado.
Según datos de la asociación, el 95% de los arrendadores en el área metropolitana son pequeños y medianos propietarios que poseen entre uno y cinco inmuebles, utilizando esta vía como un ahorro de cara al futuro o para complementar sus pensiones. A su juicio, penalizar esta actividad destruye el tejido de la oferta.
Sergi Llagostera, en el 'Hotel Metrópoli', con Carlos Losada y Manel Manchón BARCELONA
Asimismo, el presidente de los propietarios critica con dureza los topes a los precios del alquiler, argumentando que la supuesta moderación de precios es una falacia estadística: los pisos más caros “han desaparecido o se han retirado del mercado convencional” para venderse o pasarse a otros usos, lo que se traduce en una escasez todavía mayor.
Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional o la Comisión Europea, recuerda, ya desaconsejan estas fórmulas por su fracaso estrepitoso.
Otro de los grandes frenos señalados “es la inseguridad jurídica ante la morosidad y las ocupaciones ilegales”.
Llagostera lamenta que los procedimientos de desahucio se alarguen indefinidamente y que las leyes trasladen al propietario la carga social que debería asumir la administración pública, exigiéndoles realojos en casos de vulnerabilidad.
Sergi Llagostera, en la entrevista en 'Hotel Metrópoli' BARCELONA
A esto se suma que Catalunya lidera las cifras de ocupación en el Estado, un fenómeno que, en su opinión, a menudo se tolera o se fomenta indirectamente desde las instituciones, dejando en absoluta indefensión al titular del bien.
Finalmente, el representante de los propietarios denuncia la “falta de diálogo institucional” por parte de los ayuntamientos y el Govern, y critica operaciones concretas de adquisición de suelo o fincas --como el caso de la Casa Orsola en Barcelona-- por considerarlas inversiones sobredimensionadas que no aportan soluciones reales al déficit estructural de vivienda.
Ante este escenario, reclama recuperar la certidumbre jurídica, abandonar las medidas generalistas punitivas y contar con los propietarios como parte indispensable de la solución, que pasaría, según Llagostera, por compensar con dotaciones públicas a los que deseen alquilar y no lleguen a los precios que se piden y por deducciones fiscales a los propietarios para que ofrezcan más viviendas en el mercado.