No todo el mundo que sufre ansiedad sabe explicarla. De hecho, es bastante común escuchar frases como “no entiendo por qué me pasa esto” o “si en realidad todo está bien”. Y ahí hay algo importante: la ansiedad no siempre responde a lo que está ocurriendo ahora, sino a cómo el cerebro ha aprendido a reaccionar a partir de experiencias pasadas. Esta ansiedad es cada vez más común en nuestra sociedad y afecta a personas de todas las edades. Según la Organización Mundial de la Salud, su prevalencia está en aproximadamente el 4,4% de la población mundial.
En la actualidad, la terapia EMDR ha ganado peso al abordar de forma efectiva la ansiedad. Esta terapia no se basa únicamente en calmar el trastorno, sino en
Si estás buscando ayuda profesional, puedes consultar a los Mejores psicólogos EMDR en Madrid para superar la ansiedad con especialistas en este tipo de intervención.
Qué es EMDR
La EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es un enfoque terapéutico desarrollado por Francine Shapiro en 1987. Se basa en que el cerebro puede naturalmente de traumas si los recuerdos no procesados son desbloqueados. Utiliza estimulación bilateral, ya sea ocular, táctil o auditiva para procesar estas experiencias negativas.
Cuando la ansiedad no empieza donde crees
Muchas personas llegan a consulta pensando que su ansiedad empezó hace poco: desde un cambio de trabajo, una ruptura o una etapa de estrés. Pero al profundizar un poco más, aparecen otras piezas.
Recuerdos de etapas anteriores, momentos de inseguridad, situaciones en las que se sintieron desbordadas o sin control. No siempre son recuerdos dramáticos, pero sí relevantes. Y lo más importante: siguen teniendo efecto.
El cerebro, cuando no procesa bien una experiencia, la deja “guardada” de una forma poco adaptativa. No la integra del todo. Y eso hace que, en determinadas situaciones, se active la misma respuesta emocional, como si algo del pasado se repitiera en el presente. Ahí es donde el EMDR tiene sentido.
Qué ocurre en una sesión
En una sesión de Tratamiento para superar la ansiedad Madrid, al principio, se habla, se explora lo que está pasando y el terapeuta intenta entender el problema con calma. Esto es importante, porque no se trata de ir rápido, sino de ir bien.
Cuando empieza el trabajo más específico, el paciente se centra en un recuerdo concreto. Mientras lo hace, el terapeuta introduce estimulación bilateral: puede ser con movimientos oculares, sonidos alternos o pequeños toques. De este modo, la mente empieza a moverse, a conectar ideas, a traer imágenes o sensaciones. Sin forzar nada. El terapeuta acompaña, pero no dirige el contenido. El proceso lo hace el propio cerebro.
Con el tiempo, ese recuerdo pierde intensidad. Ya no genera la misma ansiedad, ni la misma reacción física. Y eso se nota fuera de la consulta.
Por qué funciona EMDR en la ansiedad
La clave del EMDR es que no se queda en la superficie. No trabaja solo con lo que sientes hoy, sino con lo que ha llevado a que te sientas así.
Además, tiene en cuenta algo que muchas personas reconocen enseguida: la ansiedad no es solo mental. Se siente en el cuerpo. Hay tensión, hay aceleración, hay una sensación difícil de controlar. El EMDR trabaja con todo eso al mismo tiempo. No separa pensamiento, emoción y cuerpo, sino que los integra dentro del proceso.
También hay un cambio importante en la forma en que la persona se percibe a sí misma. Muchas veces, la ansiedad viene acompañada de ideas como “no puedo con esto” o “me va a pasar algo malo”. A medida que se procesan los recuerdos, esas ideas pierden fuerza. No porque alguien las discuta, sino porque dejan de encajar con lo que la persona siente.
En qué situaciones se utiliza
El EMDR se aplica en distintos problemas relacionados con la ansiedad. Entre los más habituales están:
- Ansiedad generalizada.
- Ataques de pánico.
- Fobias.
- Ansiedad social.
- Estrés postraumático.
También es frecuente en personas que no tienen un diagnóstico claro, pero viven con una sensación constante de inquietud o alerta.
Cambios que suelen aparecer
Cada proceso es diferente, pero hay algo que muchas personas comentan: empiezan a reaccionar distinto sin proponérselo demasiado. Situaciones que antes generaban mucha ansiedad dejan de hacerlo. O lo hacen, pero con menos intensidad. Hay más margen para parar, pensar y decidir cómo actuar.
También cambia la relación con los pensamientos. Siguen apareciendo, pero ya no arrastran tanto. Y algo que suele aparecer antes de lo esperado: una sensación de descanso mental. Como si la mente dejara de estar siempre en guardia.
Un enfoque con respaldo científico
El EMDR está reconocido por organismos como la Organización Mundial de la Salud y la American Psychiatric Association como un tratamiento eficaz, especialmente en trauma. En la ansiedad, su uso ha demostrado ser útil, tanto en investigación como en la práctica clínica.
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