Momento de una intervención quirúrgica con un paciente totalmente sedado
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Antes de entrar en quirófano: así se prepara una cirugía con anestesia
Seguir las indicaciones del equipo médico, resolver dudas y acudir en las mejores condiciones ayuda a que todo el proceso se desarrolle con mayor seguridad y tranquilidad
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Cuando hay una operación programada, los días previos son casi tan importantes como la propia intervención. La anestesia no comienza en el quirófano, sino con una valoración preliminar que permita conocer el estado de salud del paciente y planificar el procedimiento con las máximas garantías.
“Muchas personas creen que la anestesia empieza cuando entran en el quirófano, pero en realidad comienza días antes, con la visita preanestésica", explica Silvia Rodríguez Vall-Ilovera, enfermera de Anestesia en Centro Médico Teknon. Según señala, ese primer contacto permite preparar la intervención de forma personalizada y que el paciente llegue al día de la cirugía con más confianza.
La importancia de la visita preanestésica
Antes de la operación se realiza una consulta con el Servicio de Anestesiología. Durante esa visita se revisan los antecedentes médicos y quirúrgicos, la medicación habitual, las pruebas preoperatorias, el estado general de salud y la posible existencia de alergias o factores de riesgo. También se lleva a cabo una exploración física y una valoración de la vía aérea, un paso esencial para preparar la anestesia con seguridad.
“No hay dos pacientes iguales, por eso es fundamental conocer bien la situación de cada persona antes de decidir qué tipo de anestesia es la más adecuada”, apunta Rodríguez Vall-Ilovera. Además, recuerda que este encuentro también sirve para resolver dudas sobre la intervención, la recuperación o las sensaciones que pueden aparecer después de la cirugía.
El ayuno y la preparación del día de la intervención
Uno de los aspectos más importantes es respetar las indicaciones sobre el ayuno. Aunque suele ser una recomendación habitual antes de una intervención, el tiempo durante el que no se puede comer ni beber varía según cada caso. Lo más importante es seguir exactamente las instrucciones facilitadas por el equipo sanitario, ya que hacerlo ayuda a disminuir complicaciones relacionadas con la anestesia.
“Es muy importante no improvisar ni pensar que las normas son iguales para todo el mundo. Cada paciente recibe unas indicaciones adaptadas a su intervención y conviene seguirlas al pie de la letra”, insiste la enfermera.
El mismo día de la operación también conviene acudir siguiendo unas pautas básicas de higiene. Lo habitual es presentarse recién duchado, sin maquillaje, con las uñas sin esmalte y sin joyas ni piercings. Si se utilizan prótesis dentales u otros elementos extraíbles, el personal sanitario indicará si deben retirarse antes de entrar en quirófano. Son detalles sencillos, pero facilitan el trabajo del equipo y contribuyen a que todo transcurra con normalidad.
Información, confianza y seguridad
Antes de la intervención también se revisa el consentimiento informado, un documento que confirma que el paciente conoce en qué consiste la anestesia, cuáles son sus beneficios y los posibles riesgos. Es un trámite importante, aunque también una oportunidad para plantear cualquier pregunta de última hora.
“Nuestro objetivo es que el paciente llegue al quirófano sabiendo qué va a ocurrir y sintiéndose acompañado durante todo el proceso”, concluye Silvia Rodríguez Vall-Ilovera. Una buena preparación, añade, no solo mejora la seguridad de la intervención, sino que también ayuda a afrontar ese momento con mucha más tranquilidad.